En las ultimas semanas la vida política Argentina se ha visto convulsionada por la aparición de un sketch televisivo en donde se parodia a los supuestamente personajes mas importantes de la política nacional. Viendo el desarrollo del programa uno puede ver claramente los favoritismos y no favoritismos de la producción televisiva.
Este sketch no hace mas que clarificar el alejamiento que la política sufre de parte de la sociedad, ya que burlarse de nuestros políticos puede ser permitido nomás por una sociedad que no se ve identificada en el actual panorama político de nuestro país. La población siente al ver esta parodia una especie de regocijo, al poder reírse de los personajes que día tras día arruinan la política, la sociedad y el país. Pero este programa lamentablemente tiene intencionalidad y mucha.
No es casualidad que los candidatos que son parodiados de manera simpática sean los candidatos que representan al neoliberalismo en su máxima expresión, y que los candidatos que mas lo sufren sea el actual oficialismo. Pero hay algo que los une. Todos formaron parte del mismo proyecto neoliberal de los años 90. Entre todos crearon este monstruo que hoy favorece a unos y parece devorarse a otros. Entre todos ellos ayudaron a que hoy tengamos una sociedad sin educación cívica que, a la hora de votar, sea fácilmente influenciable por este tipo de programas. Y todos ellos colaboraron para que hoy la política este tan alejada de la sociedad.
Los políticos, los partidos, o la política en general parece no escuchar o no entender los reclamos de la sociedad. Una sociedad que necesita verse representada en su clase política.
Es cuestión de empezar a trabajar en las cuestiones de fondo, de verdadera relevancia. Es cuestión de empezar a honestizar nuevamente la política. Y entenderla como lo que es, una herramienta de cambio.
Si esto no sucede no quedara otra que seguir viviendo dentro de un mediocre y gran sketch.
lunes, 1 de junio de 2009
miércoles, 27 de mayo de 2009
La ciudad, ausente de la agenda de los candidatos
DEBATE
Los problemas urbanos no son parte del debate electoral, como si transporte, basura o distribución de la inversión fueran temas menores.
Por: Fabio Quetglas
Fuente: Especialista en Desarrollo Local, Centro "Los Reyunos" (UTN/
San Rafael, Mendoza)
Las elecciones tienden a exhibir tanto las preferencias sociales en materia de agenda pública (demanda), como las propuestas de la organizaciones políticas en materia de ideas y programas orientados a la resolución de aquella agenda (oferta). Y si la simplificada reducción a un mercado fuese válida, advertimos que la góndola de las políticas urbanas está desabastecida. El transporte, la basura, la distribución de la inversión pública, el equilibrio territorial o bien no son parte del debate político o lo son de una manera tangencial.
Atenazados por prejuicios que asocian las políticas urbanas a cuestiones menores, o a raíz de la incapacidad de dotar de un reflejo "concreto" y territorial a las propuestas ideológicas, lo cierto es que los candidatos al no ocuparse del espacio vital que es la ciudad, agigantan la sensación de vacuidad de sus discursos. Y paradojicamente la ciudad (en sus diferentes escalas) es una oportunidad de discutir el desarrollo; de preguntarnos por las cuestiones centrales del modelo de intervención social que deseamos e impulsamos.
Como ejemplo tres botones:
1) ¿Acaso el país no necesita un programa para sus áreas metropolitanas? ¿Es razonable seguir duplicando infraestructuras caras en núcleos urbanos que pueden tener respuestas coordinadas (Ej: Santa Fe - Paraná).
2) ¿Puede seguir construyéndose vivienda pública, sin atención a la resultante energética de la expansión urbana?
3) ¿Podemos pensar en ciudades de ciudadanos, si la suma de todos los gobiernos locales del país ejecutan menos del 8 % del gasto total del Estado?
Detrás de cada definición de las "cuestiones urbanas" hay una visión de la vida convivencial; y en cada respuesta, una concepción del Estado.
Sin embargo, a pesar de la tentación que implica buscar un chivo expiatorio; no creo que la sociedad sea ajena al problema: el abandono del espacio político de proximidad es reflejo de las peores tendencias de desprecio de lo público y ruptura de relaciones de pertenencia, que tanto ha crecido en nuestro país.
Como si fuera poco, en cada elección en la que se combinan varios niveles de gobierno, los referentes locales sufren el "estrés" de verse arrastrados por tendencias que soslayan la valoración específica (buena o mala) de su propia tarea, en una forma adicional de descalificación de la gestión pública local. Con todo, recuperar la agenda urbana es indispensable, para encontrarle un lugar a las utopías.
Los problemas urbanos no son parte del debate electoral, como si transporte, basura o distribución de la inversión fueran temas menores.
Por: Fabio Quetglas
Fuente: Especialista en Desarrollo Local, Centro "Los Reyunos" (UTN/
San Rafael, Mendoza)
Las elecciones tienden a exhibir tanto las preferencias sociales en materia de agenda pública (demanda), como las propuestas de la organizaciones políticas en materia de ideas y programas orientados a la resolución de aquella agenda (oferta). Y si la simplificada reducción a un mercado fuese válida, advertimos que la góndola de las políticas urbanas está desabastecida. El transporte, la basura, la distribución de la inversión pública, el equilibrio territorial o bien no son parte del debate político o lo son de una manera tangencial.
Atenazados por prejuicios que asocian las políticas urbanas a cuestiones menores, o a raíz de la incapacidad de dotar de un reflejo "concreto" y territorial a las propuestas ideológicas, lo cierto es que los candidatos al no ocuparse del espacio vital que es la ciudad, agigantan la sensación de vacuidad de sus discursos. Y paradojicamente la ciudad (en sus diferentes escalas) es una oportunidad de discutir el desarrollo; de preguntarnos por las cuestiones centrales del modelo de intervención social que deseamos e impulsamos.
Como ejemplo tres botones:
1) ¿Acaso el país no necesita un programa para sus áreas metropolitanas? ¿Es razonable seguir duplicando infraestructuras caras en núcleos urbanos que pueden tener respuestas coordinadas (Ej: Santa Fe - Paraná).
2) ¿Puede seguir construyéndose vivienda pública, sin atención a la resultante energética de la expansión urbana?
3) ¿Podemos pensar en ciudades de ciudadanos, si la suma de todos los gobiernos locales del país ejecutan menos del 8 % del gasto total del Estado?
Detrás de cada definición de las "cuestiones urbanas" hay una visión de la vida convivencial; y en cada respuesta, una concepción del Estado.
Sin embargo, a pesar de la tentación que implica buscar un chivo expiatorio; no creo que la sociedad sea ajena al problema: el abandono del espacio político de proximidad es reflejo de las peores tendencias de desprecio de lo público y ruptura de relaciones de pertenencia, que tanto ha crecido en nuestro país.
Como si fuera poco, en cada elección en la que se combinan varios niveles de gobierno, los referentes locales sufren el "estrés" de verse arrastrados por tendencias que soslayan la valoración específica (buena o mala) de su propia tarea, en una forma adicional de descalificación de la gestión pública local. Con todo, recuperar la agenda urbana es indispensable, para encontrarle un lugar a las utopías.
martes, 12 de mayo de 2009
Junio: cuestión de retenciones... de poder
En los últimos años las campañas políticas no dejan de ser sucias, poco representativas y muy vacías de contenido. Son campañas basadas en el criticar a los candidatos rivales de uno, llegar a la chicana fácil y traspasar algunos limites.
¿Alguien tiene en claro para que Kirchner quiere ser candidato? ¿con que propuestas va al congreso? ¿proyectos de ley? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta salvo la primera. Kirchner quiere ser candidato por el solo hecho de retener algo de poder, que como si fuera agua se le esta escurriendo por las manos.
¿Alguien tiene en claro por que Michetti quiere ir al congreso? ¿con que propuestas? ¿qué modelo de ciudad quiere? Si el modelo, es el modelo que viene teniendo la ciudad en la gestión macrista decididamente tomara el rumbo equivocado.
Por el lado de Gabriela Michetti también podemos ver que hay una cuestión de retención de poder. Si ella no era candidata, el PRO no tenia ningún candidato fuerte en la ciudad capaz de asegurarle a Macri la mayoría en la legislatura porteña.
Por su parte el Acuerdo Cívico y Social tampoco rebalsa de propuestas, pero este sector opositor esta frente a su primer test electoral, lo que le demostrara a lo largo de todo el pais, a que puede aspirar en el 2011.
Mientras tanto la gente sigue en la calle viendo como se gasta plata en campaña sin contenido, solo afiches con fotos, pintadas con nombres y spots publicitarios con frases pegadizas. Mientras tanto la gente sigue esperando que le digan que ideas tienen los partidos para solucionar sus problemas cotidianos.
Seguramente que con esta manera de hacer campaña y política las cosas no cambien, tendremos políticos mas preocupados en retener poder que en intentar cambiar las realidades. Seguramente no piensan que haciendo cosas se logra mas apoyo que intentando comprar voluntades.
Jorge Raúl Kehiayan
¿Alguien tiene en claro para que Kirchner quiere ser candidato? ¿con que propuestas va al congreso? ¿proyectos de ley? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta salvo la primera. Kirchner quiere ser candidato por el solo hecho de retener algo de poder, que como si fuera agua se le esta escurriendo por las manos.
¿Alguien tiene en claro por que Michetti quiere ir al congreso? ¿con que propuestas? ¿qué modelo de ciudad quiere? Si el modelo, es el modelo que viene teniendo la ciudad en la gestión macrista decididamente tomara el rumbo equivocado.
Por el lado de Gabriela Michetti también podemos ver que hay una cuestión de retención de poder. Si ella no era candidata, el PRO no tenia ningún candidato fuerte en la ciudad capaz de asegurarle a Macri la mayoría en la legislatura porteña.
Por su parte el Acuerdo Cívico y Social tampoco rebalsa de propuestas, pero este sector opositor esta frente a su primer test electoral, lo que le demostrara a lo largo de todo el pais, a que puede aspirar en el 2011.
Mientras tanto la gente sigue en la calle viendo como se gasta plata en campaña sin contenido, solo afiches con fotos, pintadas con nombres y spots publicitarios con frases pegadizas. Mientras tanto la gente sigue esperando que le digan que ideas tienen los partidos para solucionar sus problemas cotidianos.
Seguramente que con esta manera de hacer campaña y política las cosas no cambien, tendremos políticos mas preocupados en retener poder que en intentar cambiar las realidades. Seguramente no piensan que haciendo cosas se logra mas apoyo que intentando comprar voluntades.
Jorge Raúl Kehiayan
jueves, 23 de abril de 2009
¿Porque mirar solo una parte?
¿Cómo comprender que hoy hablamos de bajar la edad de imputabilidad y no hablamos de facilitarle a los chicos un futuro promisorio, devolución del trabajo a sus padres y darles la oportunidad de tener un proyecto de vida? ¿alguien se pregunto si ese chico come a las 9 de la noche sentado en la mesa con su familia? ¿si sale del colegio a las 12 y la madre lo espera con la comida en la mesa del comedor de su casa? Si damos por negativas las respuestas a estos interrogantes, nadie se pregunto ¿por qué esto no es así?.
Seguramente los problemas vengan de mucho antes pero es imposible entender esta realidad si no comprendemos la destrucción social que ha causado la década del 90. Durante esa década ,con el sistema de convertibilidad, se importaba mucho mas de lo que se producía. Por ende era mucho mas fácil comprar un producto hecho en China, que uno made in Argentina. Esto llevo a que las ventas de muchas fabricas se vieran perjudicadas y con el tiempo los lleve al cierre y corte definitivo de sus actividades, dejando sin trabajo a todos los empleados de la empresa.
Esas familias que quedaron en la calle, lamentablemente no pudieron volver a insertarse en el mercado laboral y no pudieron mantener los niveles educativos de sus hijos. Aquí quizás demos con la raíz de toda esta cuestión. Este cuadro se suma a un estado que en los años posteriores no ha sabido resolver, por conveniencia propia o inoperancia, los problemas laborales de miles de familias.
Ni hablar de acción estatal cuando decimos que en los últimos años se ha cuadruplicado el consumo de todo tipo de drogas en los sectores bajos de la sociedad. Evidentemente en este punto la acción quedo en las películas.
No creo que esta batalla este perdida, con trabajo, educación, salud y esas cosas que “el estado chico” propuesto en los 90 dejo afuera, se puede volver a pensar en un país donde todos podamos vivir tranquilos, en paz y sin desconfiar del que viaja al lado nuestro en el colectivo, el subte, etc... o sin desconfiar del que viene caminando atrás nuestro.
Si logramos crear la conciencia social de que la recuperación de la sociedad Argentina puede solo darse con dialogo, consenso, trabajo y educación. Si logramos dejar de lado la violencia y el individualismo, seguramente la batalla este ganada y podamos aspirar al país que tanto soñamos.
Jorge Raúl Kehiayan
Seguramente los problemas vengan de mucho antes pero es imposible entender esta realidad si no comprendemos la destrucción social que ha causado la década del 90. Durante esa década ,con el sistema de convertibilidad, se importaba mucho mas de lo que se producía. Por ende era mucho mas fácil comprar un producto hecho en China, que uno made in Argentina. Esto llevo a que las ventas de muchas fabricas se vieran perjudicadas y con el tiempo los lleve al cierre y corte definitivo de sus actividades, dejando sin trabajo a todos los empleados de la empresa.
Esas familias que quedaron en la calle, lamentablemente no pudieron volver a insertarse en el mercado laboral y no pudieron mantener los niveles educativos de sus hijos. Aquí quizás demos con la raíz de toda esta cuestión. Este cuadro se suma a un estado que en los años posteriores no ha sabido resolver, por conveniencia propia o inoperancia, los problemas laborales de miles de familias.
Ni hablar de acción estatal cuando decimos que en los últimos años se ha cuadruplicado el consumo de todo tipo de drogas en los sectores bajos de la sociedad. Evidentemente en este punto la acción quedo en las películas.
No creo que esta batalla este perdida, con trabajo, educación, salud y esas cosas que “el estado chico” propuesto en los 90 dejo afuera, se puede volver a pensar en un país donde todos podamos vivir tranquilos, en paz y sin desconfiar del que viaja al lado nuestro en el colectivo, el subte, etc... o sin desconfiar del que viene caminando atrás nuestro.
Si logramos crear la conciencia social de que la recuperación de la sociedad Argentina puede solo darse con dialogo, consenso, trabajo y educación. Si logramos dejar de lado la violencia y el individualismo, seguramente la batalla este ganada y podamos aspirar al país que tanto soñamos.
Jorge Raúl Kehiayan
jueves, 16 de abril de 2009
Se nos va la vida en un domingo de junio... (asi parece)
Hace unas semanas, la sociedad Argentina vivió la despedida del ultimo gran líder político del Siglo XX.
La casualidad hizo que, justo en esa época, gobernara su país, ese por el que tanto lucho, un grupo de personajes alejados de los ideales democráticos e carentes de respeto de las instituciones. Eran todo lo contrario a lo que representaba Raúl Ricardo Alfonsin.
El desprecio a las instituciones de ese grupo se ve reflejado en la idea del ex Presidente en funciones, Néstor Kirchner, de plebiscitar todos los mandatos, ordenando a gobernadores e intendentes a ser candidatos –ya sea como diputados o concejales- por sus distritos, confirmando su carente espíritu democrático y respeto por las autoridades.
Algunos intendentes y gobernadores, como la mismísima Presidenta, han sido elegidos hace 2 años y no debemos tomar esta elección como un plebiscito que defina su continuidad o no en el cargo. La presidenta debe terminar su mandato, pero también es cierto que debe modificar actitudes y cambiar el rumbo.
Luego de un análisis profundo de la situación, quedan planteadas algunas dudas: Si el gobierno pierde las elecciones y, por ende la mayoría en el congreso, ¿tendremos 6 meses de leyes aprobadas a gusto y placer del matrimonio K? Elegidos 6 meses antes de su asunción ¿tendremos un Congreso paralelo funcionando? Ante una eventual derrota ¿cómo actuará el gobierno, con más autoritarismo o entendiendo el mensaje de las urnas y cambiando actitudes?.
La única certeza es la realidad y esta nos indica que estamos frente a un escenario electoral que, aún llamando al Chavo del 8 para encabezar la lista en la provincia, marcara una derrota del kirchnerismo en el interior del país.
El gobierno, una vez mas, se olvida del federalismo y apunta los cañones al conurbano bonaerense como si fuera el centro del Universo. Nuevamente se olvidan de que el interior también existe y, quizás de nuevo, les termine costando una derrota.
Mientras tanto, no debemos perder de vista la creación de un proyecto de país, el cuidado de la salud, la educación, el fomento de la democracia, el respeto por las instituciones y la protección a los desposeídos.
AHORA MAS QUE NUNCA, LA UNION NACIONAL.
La casualidad hizo que, justo en esa época, gobernara su país, ese por el que tanto lucho, un grupo de personajes alejados de los ideales democráticos e carentes de respeto de las instituciones. Eran todo lo contrario a lo que representaba Raúl Ricardo Alfonsin.
El desprecio a las instituciones de ese grupo se ve reflejado en la idea del ex Presidente en funciones, Néstor Kirchner, de plebiscitar todos los mandatos, ordenando a gobernadores e intendentes a ser candidatos –ya sea como diputados o concejales- por sus distritos, confirmando su carente espíritu democrático y respeto por las autoridades.
Algunos intendentes y gobernadores, como la mismísima Presidenta, han sido elegidos hace 2 años y no debemos tomar esta elección como un plebiscito que defina su continuidad o no en el cargo. La presidenta debe terminar su mandato, pero también es cierto que debe modificar actitudes y cambiar el rumbo.
Luego de un análisis profundo de la situación, quedan planteadas algunas dudas: Si el gobierno pierde las elecciones y, por ende la mayoría en el congreso, ¿tendremos 6 meses de leyes aprobadas a gusto y placer del matrimonio K? Elegidos 6 meses antes de su asunción ¿tendremos un Congreso paralelo funcionando? Ante una eventual derrota ¿cómo actuará el gobierno, con más autoritarismo o entendiendo el mensaje de las urnas y cambiando actitudes?.
La única certeza es la realidad y esta nos indica que estamos frente a un escenario electoral que, aún llamando al Chavo del 8 para encabezar la lista en la provincia, marcara una derrota del kirchnerismo en el interior del país.
El gobierno, una vez mas, se olvida del federalismo y apunta los cañones al conurbano bonaerense como si fuera el centro del Universo. Nuevamente se olvidan de que el interior también existe y, quizás de nuevo, les termine costando una derrota.
Mientras tanto, no debemos perder de vista la creación de un proyecto de país, el cuidado de la salud, la educación, el fomento de la democracia, el respeto por las instituciones y la protección a los desposeídos.
AHORA MAS QUE NUNCA, LA UNION NACIONAL.
jueves, 26 de marzo de 2009
Hacia el Proyecto Nacional
Nuestra nación cumplió el año pasado 25 años de democracia ininterrumpida, por cierto el periodo más largo de su historia desde la vigencia de la Ley Sáenz Peña.
Estos 25 años muestran una maduración social en lo referido a la desaparición del Partido Militar como elemento al que se recurría cuando las cosas no andan bien.
Quizás todavía no hemos tomado conciencia de la importancia del voto universal, secreto y obligatorio. No sabemos que con el podemos aprobar o desaprobar gestiones y pedir cambios de modelo y de rumbos de un gobierno. VOTAR NO ES CUMPLIR.
La política y los políticos argentinos aun no han logrado una maduración definitiva que nos permita salir de tanta mediocridad reinante.
Los constantes avasallamientos a las instituciones y las jugadas políticas en busca de beneficios personales, sin importar pautas, leyes o artículos constitucionales, han terminado alejando a la sociedad de la política y a la política de la sociedad.
Este cuadro se ve profundizado cuando, a través del gobierno, se plantean antinomias y divisiones que son propias de otras épocas que la sociedad argentina vivió y no quiere volver a repetir.
El deterioro se profundiza cuando desde el gobierno, por beneficios personales mezquinos, se adelantan elecciones, no se escuchan las voces del pueblo, se toman decisiones autoritarias y los funcionarios se transforman en autistas.
La política y la sociedad argentina necesitan lograr juntos la madurez democrática definitiva que nos lleve a la realización de un gran proyecto nacional de largo plazo del que todos podamos ser participes.
Debemos tener en claro que hay épocas negras de nuestra historia a las que ya les dijimos NUNCA MAS.
Llego el momento de dejar de lado las diferencias y trabajar por la justicia, la libertad y la igualdad social que tanto reclamamos.
Jorge Kehiayan
Estos 25 años muestran una maduración social en lo referido a la desaparición del Partido Militar como elemento al que se recurría cuando las cosas no andan bien.
Quizás todavía no hemos tomado conciencia de la importancia del voto universal, secreto y obligatorio. No sabemos que con el podemos aprobar o desaprobar gestiones y pedir cambios de modelo y de rumbos de un gobierno. VOTAR NO ES CUMPLIR.
La política y los políticos argentinos aun no han logrado una maduración definitiva que nos permita salir de tanta mediocridad reinante.
Los constantes avasallamientos a las instituciones y las jugadas políticas en busca de beneficios personales, sin importar pautas, leyes o artículos constitucionales, han terminado alejando a la sociedad de la política y a la política de la sociedad.
Este cuadro se ve profundizado cuando, a través del gobierno, se plantean antinomias y divisiones que son propias de otras épocas que la sociedad argentina vivió y no quiere volver a repetir.
El deterioro se profundiza cuando desde el gobierno, por beneficios personales mezquinos, se adelantan elecciones, no se escuchan las voces del pueblo, se toman decisiones autoritarias y los funcionarios se transforman en autistas.
La política y la sociedad argentina necesitan lograr juntos la madurez democrática definitiva que nos lleve a la realización de un gran proyecto nacional de largo plazo del que todos podamos ser participes.
Debemos tener en claro que hay épocas negras de nuestra historia a las que ya les dijimos NUNCA MAS.
Llego el momento de dejar de lado las diferencias y trabajar por la justicia, la libertad y la igualdad social que tanto reclamamos.
Jorge Kehiayan
viernes, 13 de marzo de 2009
el peronismo no pasa la prueba de la memoria.
Por Alvaro Abos
Ireneo Funes era un muchacho de Fray Bentos, dotado de una memoria prodigiosa. Si para la mayoría de las personas la amnesia es un grave peligro, pues prenuncia la decadencia vital, para Funes la amnesia hubiera sido una bendición. La memoria, Funes la padecía "como un vaciadero de basura". Recordaba sin cesar cada dolor, cada decepción . "Discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción; de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad." No tenía el consuelo del olvido, el pobre Funes, ni siquiera durante ese benévolo paréntesis que es el sueño.
Traigo a colación el personaje inventado hace sesenta y cinco años por Jorge Luis Borges en el cuento Funes el memorioso ante la ronda de candidaturas y posibles alianzas para las elecciones de octubre. Ese desfile puede convertirse en una pesadilla para quienes, sin llegar, ni mucho menos, a la memoria inclemente de Funes, tampoco hemos caído en la amnesia.
¿Cómo olvidar qué han hecho en los últimos años la mayoría de los hombres sobre cuyas reuniones y proyectos la prensa nos ilustra en detalle? Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Daniel Scioli, Luis Barrionuevo, Felipe Solá, Néstor Kirchner. Protagonistas de los hechos que en los últimos 25 años han conducido a este presente poco auspicioso de la Argentina.
Son el peronismo realmente existente. Una sombra de lo que alguna vez fue un poderoso movimiento social, que expresó fuerzas nuevas y encarnó cambios históricos. Hoy, es el Gran Partido Oficial, una Nomenklatura, una liga de barones con canonjías inmutables, que repiten eternas rencillas y distanciamientos a los que siguen eternas reconciliaciones. Se me dirá: es injusto medir a tantos nombres con la misma vara. ¿Acaso no hay diferencias entre ellos?
Sin duda que las hay, pero, si se mira la política argentina con un mínimo de perspectiva, no puede negarse que todos esos nombres provienen de un tronco común. Es el peronismo posterior a la dictadura militar, adaptado a las normas democráticas que, desde comienzos de la década de los ochenta del siglo XX, imperan en el mundo y en América latina. Ese tronco tiene una genealogía: todos los reyes, reinas y alféreces peronistas que juegan hoy en el tablero fueron peones de Carlos Menem, el político que instaló al partido peronista en el poder, un lugar que desde 1989 ocupa con muy fugaces intermitencias.
No es necesario ser un Funes para recordarlos. Eduardo Duhalde fue, durante muchos de los diez años en los que Menem ejerció el poder, el delfín del riojano. Que luego Duhalde haya incurrido en el juego de la traición (ese que el peronismo practica de manera casi genética) a Menem (o viceversa) no atenúa dicha verdad. Eduardo Duhalde es hijo político de Carlos Menem. Felipe Solá fue ministro de Menem; Kirchner fue gobernador de Menem; Reutemann fue llevado a la política por Menem y llegó a la casa de gobierno de Santa Fe de la Veracruz de la mano de Carlos Menem. ¿Acaso puede decirse otra cosa de Carlos Ruckauf, de cada uno de los Rodríguez Saá y de José Manuel de la Sota, para citar a los barones en activo, o de otros caciques hoy en retiro, como José Luis Manzano y Carlos Grosso? Y los supuestos portadores de sangre nueva, como el gobernador Scioli, ¿acaso no fueron aportes a la política que también debemos a Menem, especialista en atraer hacia el poder a figuras de la farándula y el deporte?
A nadie puede negársele el derecho de renovarse, de cambiar, de evolucionar. En una historia tan agitada como la argentina contemporánea, no hay inocentes, salvo que se haya nacido en probeta. Por otra parte, hay ya varias generaciones de argentinos que no han conocido más horizonte que las internas peronistas. Quien tiene menos de 40 años -y hasta podría decir menos de 45- no ha visto otra cosa que ese predominio y los esfuerzos titánicos y frustrados del no peronismo para reemplazarlo.
Pero, en tal caso, una mirada crítica ha de interrogar a esas "nuevas" figuras sobre su relación con los patrones genéticos menemistas, toda vez que ello tiene que ver con los problemas que hoy mismo afligen al país.
Lo que recalco es la hipocresía de quienes, inevitablemente, provienen de ese tronco, a cuyos valores, por fuerza, adhirieron, pero que se travisten con identidades diversas para favorecerse con la amnesia contemporánea.
El travestismo es fácilmente detectable. La marca de fábrica del peronismo realmente existente es el predominio de la reproducción infinita del poder. La confrontación entre los barones peronistas contiene siempre, como el fruto a su carozo, la fidelidad a ese mandamiento que reza: "Lo importante es el poder, a cualquier costo".
La alharaca de los conflictos intraperonistas a veces parece ocultar ese núcleo vital. La descendencia que el peronismo genera sin cesar viene, con frecuencia, disfrazada de antagonismo. Lo que acabo de escribir le viene como anillo al dedo a Néstor Kirchner, pero es aplicable a sus antiguos acólitos, esos que hoy se están convirtiendo en sus nuevos cuestionadores.
En un espacio que parecía distinto, parece reproducirse ese rasgo con el que el peronismo infinito contamina incluso a aquellos que por cronología o ideología se dicen lejanos a él. Gabriela Michetti fue elegida para ejercer un cargo de la Ciudad de Buenos Aires. Si renuncia a dicha función para postularse como legisladora, opta por el internismo. Se alega que el Pro la necesita otra vez como candidata, y ella "se sacrifica" porque "el partido no tiene otra personalidad conocida". Pero si los ciudadanos la han votado, debe trabajar en el gobierno del que forma parte y desplegar allí la energía civil que la sociedad creyó ver en la candidata. Si su partido tiene o no personalidades electoralmente idóneas, es un problema de su partido, no de la sociedad a la que hoy Gabriela Michetti representa. En este caso, la impaciencia es la contracara de la amnesia. Aún más inexplicable es lo de Felipe Solá, de quien se dice que renunciaría a la banca de diputado, que ya ocupa, para postularse como candidato... ¡a diputado!
¡Qué difícil es concebir la función pública como sencillo servicio a la comunidad! Un cargo representativo es un "encargo" concreto y específico. Sólo en segundo lugar debería ser peldaño o eslabón para una carrera política personal.
¡Ya no hay Funes! El vertiginoso presente, con su salvaje catarata de sobreinformación, abrumaría hasta el privilegiado cerebro inventado por Borges. Pero los políticos tampoco deben menospreciar la memoria de sus representados. Algo recordamos, todavía.
Ireneo Funes era un muchacho de Fray Bentos, dotado de una memoria prodigiosa. Si para la mayoría de las personas la amnesia es un grave peligro, pues prenuncia la decadencia vital, para Funes la amnesia hubiera sido una bendición. La memoria, Funes la padecía "como un vaciadero de basura". Recordaba sin cesar cada dolor, cada decepción . "Discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción; de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad." No tenía el consuelo del olvido, el pobre Funes, ni siquiera durante ese benévolo paréntesis que es el sueño.
Traigo a colación el personaje inventado hace sesenta y cinco años por Jorge Luis Borges en el cuento Funes el memorioso ante la ronda de candidaturas y posibles alianzas para las elecciones de octubre. Ese desfile puede convertirse en una pesadilla para quienes, sin llegar, ni mucho menos, a la memoria inclemente de Funes, tampoco hemos caído en la amnesia.
¿Cómo olvidar qué han hecho en los últimos años la mayoría de los hombres sobre cuyas reuniones y proyectos la prensa nos ilustra en detalle? Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Daniel Scioli, Luis Barrionuevo, Felipe Solá, Néstor Kirchner. Protagonistas de los hechos que en los últimos 25 años han conducido a este presente poco auspicioso de la Argentina.
Son el peronismo realmente existente. Una sombra de lo que alguna vez fue un poderoso movimiento social, que expresó fuerzas nuevas y encarnó cambios históricos. Hoy, es el Gran Partido Oficial, una Nomenklatura, una liga de barones con canonjías inmutables, que repiten eternas rencillas y distanciamientos a los que siguen eternas reconciliaciones. Se me dirá: es injusto medir a tantos nombres con la misma vara. ¿Acaso no hay diferencias entre ellos?
Sin duda que las hay, pero, si se mira la política argentina con un mínimo de perspectiva, no puede negarse que todos esos nombres provienen de un tronco común. Es el peronismo posterior a la dictadura militar, adaptado a las normas democráticas que, desde comienzos de la década de los ochenta del siglo XX, imperan en el mundo y en América latina. Ese tronco tiene una genealogía: todos los reyes, reinas y alféreces peronistas que juegan hoy en el tablero fueron peones de Carlos Menem, el político que instaló al partido peronista en el poder, un lugar que desde 1989 ocupa con muy fugaces intermitencias.
No es necesario ser un Funes para recordarlos. Eduardo Duhalde fue, durante muchos de los diez años en los que Menem ejerció el poder, el delfín del riojano. Que luego Duhalde haya incurrido en el juego de la traición (ese que el peronismo practica de manera casi genética) a Menem (o viceversa) no atenúa dicha verdad. Eduardo Duhalde es hijo político de Carlos Menem. Felipe Solá fue ministro de Menem; Kirchner fue gobernador de Menem; Reutemann fue llevado a la política por Menem y llegó a la casa de gobierno de Santa Fe de la Veracruz de la mano de Carlos Menem. ¿Acaso puede decirse otra cosa de Carlos Ruckauf, de cada uno de los Rodríguez Saá y de José Manuel de la Sota, para citar a los barones en activo, o de otros caciques hoy en retiro, como José Luis Manzano y Carlos Grosso? Y los supuestos portadores de sangre nueva, como el gobernador Scioli, ¿acaso no fueron aportes a la política que también debemos a Menem, especialista en atraer hacia el poder a figuras de la farándula y el deporte?
A nadie puede negársele el derecho de renovarse, de cambiar, de evolucionar. En una historia tan agitada como la argentina contemporánea, no hay inocentes, salvo que se haya nacido en probeta. Por otra parte, hay ya varias generaciones de argentinos que no han conocido más horizonte que las internas peronistas. Quien tiene menos de 40 años -y hasta podría decir menos de 45- no ha visto otra cosa que ese predominio y los esfuerzos titánicos y frustrados del no peronismo para reemplazarlo.
Pero, en tal caso, una mirada crítica ha de interrogar a esas "nuevas" figuras sobre su relación con los patrones genéticos menemistas, toda vez que ello tiene que ver con los problemas que hoy mismo afligen al país.
Lo que recalco es la hipocresía de quienes, inevitablemente, provienen de ese tronco, a cuyos valores, por fuerza, adhirieron, pero que se travisten con identidades diversas para favorecerse con la amnesia contemporánea.
El travestismo es fácilmente detectable. La marca de fábrica del peronismo realmente existente es el predominio de la reproducción infinita del poder. La confrontación entre los barones peronistas contiene siempre, como el fruto a su carozo, la fidelidad a ese mandamiento que reza: "Lo importante es el poder, a cualquier costo".
La alharaca de los conflictos intraperonistas a veces parece ocultar ese núcleo vital. La descendencia que el peronismo genera sin cesar viene, con frecuencia, disfrazada de antagonismo. Lo que acabo de escribir le viene como anillo al dedo a Néstor Kirchner, pero es aplicable a sus antiguos acólitos, esos que hoy se están convirtiendo en sus nuevos cuestionadores.
En un espacio que parecía distinto, parece reproducirse ese rasgo con el que el peronismo infinito contamina incluso a aquellos que por cronología o ideología se dicen lejanos a él. Gabriela Michetti fue elegida para ejercer un cargo de la Ciudad de Buenos Aires. Si renuncia a dicha función para postularse como legisladora, opta por el internismo. Se alega que el Pro la necesita otra vez como candidata, y ella "se sacrifica" porque "el partido no tiene otra personalidad conocida". Pero si los ciudadanos la han votado, debe trabajar en el gobierno del que forma parte y desplegar allí la energía civil que la sociedad creyó ver en la candidata. Si su partido tiene o no personalidades electoralmente idóneas, es un problema de su partido, no de la sociedad a la que hoy Gabriela Michetti representa. En este caso, la impaciencia es la contracara de la amnesia. Aún más inexplicable es lo de Felipe Solá, de quien se dice que renunciaría a la banca de diputado, que ya ocupa, para postularse como candidato... ¡a diputado!
¡Qué difícil es concebir la función pública como sencillo servicio a la comunidad! Un cargo representativo es un "encargo" concreto y específico. Sólo en segundo lugar debería ser peldaño o eslabón para una carrera política personal.
¡Ya no hay Funes! El vertiginoso presente, con su salvaje catarata de sobreinformación, abrumaría hasta el privilegiado cerebro inventado por Borges. Pero los políticos tampoco deben menospreciar la memoria de sus representados. Algo recordamos, todavía.
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