lunes, 5 de enero de 2009

La Defensa y La Politica

Por Horacio Jaunarena


Después de cinco años de una bonanza sin antecedentes históricos en las cuentas fiscales de la Nación -fruto de una situación económica internacional favorable, que ya cambió-, nuestras Fuerzas Armadas están en condiciones inciertas para asegurar el cumplimiento de su misión principal. Esta, definida por el actual gobierno y cuestionable por insuficiente y anacrónica, dado el panorama que nos ofrece el siglo XXI, es "conjurar y repeler toda agresión militar estatal a fin de salvaguardar de modo permanente los intereses vitales de la Nación".

Los intereses vitales, en palabras del Gobierno, son "la soberanía, la independencia, la capacidad de autodeterminación, la integridad territorial, la vida y la libertad de sus habitantes". Es simple enunciar estos valores; protegerlos en la realidad es una compleja cuestión fáctica en la que las capacidades reales son determinantes.

Las misiones secundarias, como ayuda ante catástrofes, diversas actividades internacionales y misiones de paz, hoy no pueden ser afrontadas adecuadamente, salvo mediante la asignación de urgentes partidas presupuestarias, las que, al aplicarse sobre estructuras desgastadas, ofrecen respuestas cada vez menos eficientes. En materia de misiones de paz, hemos perdido importancia relativa frente a las capacidades desarrolladas por otros países de la región.

En julio último, se realizaron en el Estado Mayor Conjunto las Jornadas de Planeamiento Estratégico 2008, en las que participaron las cúpulas del ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas. El Ejército presentó, en sus conclusiones, una placa con un texto revelador. La falta de recursos necesarios para el sostenimiento de la fuerza, no sólo impide cumplir con un imperativo legal de alistar, adiestrar y sostener, sino que imposibilita producir un efecto real de disuasión en función de nuestros intereses vitales y atenta contra el apoyo a la política exterior de la Nación, al dificultar la integración con nuestros principales vecinos en un plano de similitud. Dada la proclamada intención de apoyar la iniciativa brasileña de integrar una estructura militar regional de la Unasur, ¿cómo lograr "un plano de similitud", frente a las importantes adquisiciones de equipamiento y desarrollo de la industria militar que tienen en marcha Brasil y Chile?

En las aludidas jornadas, el Ejército reiteró la descripción de su actual estructura formal y despliegue territorial, que se nutría del sistema de conscripción obligatoria. Se omite considerar que completar esa organización, si se pretende un funcionamiento eficaz, requiere alrededor de 100.000 soldados, cifra imposible con el sistema voluntario. Hoy el Ejército tiene poco más de 13.000 soldados.

El tránsito de un ejército de conscripción al de un ejército profesional supone cambiar de un ejército en el que se privilegia la cantidad por otro en el que se privilegia la calidad. No obstante, la edad promedio del material de armas y vehículos supera los treinta años. El mantenimiento es oneroso y técnicamente pobre por la falta de recursos. La munición no cubre el estándar de una jornada de combate.

En esas jornadas, la Armada describió lo que considera una "fuerza activa sustancial naval", al precisar que se trata de la "mínima organización", integrada por 70 buques de superficie -con portaaeronaves a la cabeza-, 6 submarinos, 36 aviones, 34 helicópteros y 3 batallones de infantería de marina. Tal vez sea un diseño técnicamente coherente en sí mismo, pero en las actuales condiciones de la Armada y del país es una expresión de deseos alejada de la realidad.

La Fuerza Aérea continúa lidiando con las complejas consecuencias de la decisión del Gobierno de sacar de sus competencias el control de la actividad aérea no militar. La decisión fue anunciada con espectacularidad y se designaron funcionarios importantes, pero el cambio se tornó lento y queda mucho por hacer.

Ni hablar del estado del material, las certificaciones técnicas de los pilotos y la deserción de profesionales formados por el Estado, que migran a la actividad civil. Hace algunas semanas, no pudo darse fin al curso conjunto básico de pilotos por problemas en los aviones de adiestramiento Mentor, aparatos cuyo diseño data de la década de 1950.

El llamado programa de recuperación de capacidades, anunciado por el ministerio de Defensa, puede haber sido un paso bien intencionado, pero resulta ineficiente en la práctica y en lo conceptual. En la práctica, porque la mayor parte del material se degrada, por antiguo, con mayor rapidez que cualquier recuperación. En lo conceptual, porque más bien hay que pensar -sensata y moderadamente- en materiales de una nueva generación, cuya determinación debería derivarse de una política de Defensa entendida como cuestión de Estado y construida mediante consensos democráticos.

En apretada síntesis, la autoridad política les reclama a las Fuerzas Armadas que rediseñen sus estructuras por "capacidades", pero no les describe ni amenazas ni escenarios. Como consecuencia, los planificadores militares se refugian en la tradición orgánica de cada fuerza y establecen capacidades preventivas elevadas, resistiéndose a pasar a la historia de sus instituciones como desmanteladores. Resultado, propuestas ilusorias de cumplimiento imposible. Mientras tanto, se siguen creando con entusiasmo estructuras burocráticas en un ministerio de Defensa que, desde 2003, ha aumentado su planta de personal, en cargos directivos, -no militares- mucho más que cualquier otra organización del Estado.

Durante el pasado año, han pedido la baja más de 140 oficiales subalternos del Ejército. En el otro extremo del escalafón jerárquico, mediante una resolución, el ministerio de Defensa avanzó en la intervención primaria sobre los ascensos y destinos del personal superior de las Fuerzas Armadas. Es un retroceso frente a los progresos logrados a lo largo de décadas en la profesionalización de los cuadros militares. Si cada facción política en el poder modifica o ignora los dictámenes de los cuerpos colegiados de calificación y cambia las decisiones específicas de los altos mandos militares designados por el propio Gobierno -como los destinos de los oficiales superiores-, en la práctica, será más eficiente para los oficiales hacerse amigo del político a cargo que buscar la excelencia. La consecuencia es un mayor deterioro profesional de la fuerza.

Los dos gobiernos de Kirchner heredaron, en materia de política de Defensa, el tramo menos complejo del último cuarto de siglo. Pese a esta situación innegable y a la bonanza económica que facilita decisiones adecuadas, en los hechos -que desmienten las declaraciones ampulosas y descubren las operaciones mediáticas-, estamos recorriendo las primeras etapas de una crisis cuya responsabilidad principal es del Poder Ejecutivo, pero debería se asumida, también, por el conjunto de la dirigencia política.

La política de Defensa tiene que ser una política de Estado y no patrimonio de una facción.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El impacto de los anuncios económicos de la Presidenta

Por Carlos Bonvecchi


Durante el transcurso de la semana anterior, el Gobierno había hecho trascender que estaba por lanzar un conjunto de medidas orientadas a sostener y estimular el consumo, la inversión, y las exportaciones, y a desalentar las importaciones competitivas con la producción local. Todo ello con el doble objetivo de, por un lado, reducir al mínimo posible la fuerte desaceleración que ya se observa en el nivel de actividad y, en el caso extremo, de tratar de evitar una caída del PIB y, por el otro lado, preservar de ese modo los actuales niveles de empleo.
Dichos anuncios, cuyos contenidos son hasta ahora incompletos, comenzaron a materializarse en la mañana del martes 25 en un discurso que la Presidenta pronunció en el cierre de la Conferencia de la UIA. Concretamente, anunció la recreación de un Ministerio de la Producción; y la puesta en marcha de planes de regularización impositiva, de blanqueo del trabajo en negro, de reducción del costo laboral para los nuevos trabajadores que sean incorporados a los planteles laborales de las empresas, y de exteriorización y repatriación de capitales pertenecientes a residentes en el país, y que los mantienen en el exterior.
Ministerio que vuelve
Respecto de la recreación del Ministerio de la Producción, que ya había sido instituido durante la presidencia de Duhalde y suprimido cuando asumió Kirchner, su impacto en términos de exportaciones, importaciones, producción y empleo no será significativo, al menos, en el corto plazo. La iniciativa del Ejecutivo consiste en la fusión, dentro de una estructura ministerial, de las actuales competencias de las secretarías de Industria, y Mediana y Pequeña Empresa; Agricultura, Ganadería y Pesca y Alimentos; Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería; Turismo de la Presidencia de la Nación; y de la supervisión del accionar de la Agencia Nacional de Inversiones, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
Nada indica, hasta ahora, que dicha fusión sea acompañada de mayores recursos presupuestarios o de nuevos instrumentos de política. Por ende, el éxito en el cumplimiento de los objetivos anunciados para este Ministerio dependerá, básicamente, de la capacidad de gestión de la ministra nombrada, y de su habilidad para “navegar” en las aguas de las constantes internas gubernamentales que caracterizan al oficialismo. Lo que sí implica, es un nuevo recorte de las atribuciones del actual ministro de Economía que, de esta forma, sólo se ocuparía en el futuro del resultado de las cuentas públicas y de las necesidades de financiamiento.
En relación con los programas anunciados, los mecanismos a utilizar consistirían en incentivos de naturaleza fiscal: moratoria impositiva, planes de pagos más extensos y con bajas tasas de interés para las deudas tributarias, condonación de deudas previsionales, reducción de costos laborales, reducida carga impositiva inicial sobre el capital y la riqueza no exteriorizada y mantenida en el exterior.
Ello implica que uno de los objetivos implícitos en estas medidas es aumentar, neto de la condonación de deudas previsionales, los recursos tributarios. Esto es, una confirmación indirecta de la necesidad de seguir allegando recursos a la caja y de prevenir, en los próximos años, problemas de recursos en las finanzas públicas. El otro objetivo implícito, es una apuesta a que se incremente el ingreso de dólares; un bien que será relativamente escaso durante el próximo año.
No obstante, cabe recordar al respecto, que el proceso de reactivación económica iniciado en el segundo trimestre de 2002 tuvo, como un impulso de gran significación, el proceso de desatesoramiento de dólares acumulados en cajas de seguridad del país y en depósitos e inversiones en el exterior de las personas físicas, y de la repatriación de capitales de las empresas privadas. Dicho proceso se acompañó, también, de una reducción de la tasa de evasión impositiva y previsional, y del trabajo en negro. En otras palabras, fue el fuerte cambio positivo que se operó en las expectativas de los agentes económicos lo que hizo posible que se materializaran esos procesos; esto es, no fue necesario adoptar ninguna medida específica.
Surge entonces el interrogante: ¿cuáles serían las razones que impulsarían a los agentes económicos a incorporarse a los programas anunciados? En particular, cuando las expectativas sobre el futuro económico internacional y nacional difieren, significativamente, del auspicioso escenario que se perfilaba seis años atrás. ¿Los incentivos fiscales incluidos en los programas anunciados son lo suficientemente atractivos para compensar ese deterioro en las expectativas, la mayor incertidumbre y la volatilidad económica y financiera? En suma, el efecto de estas medidas será, en el mejor de los casos y en el corto plazo, marginal; en especial, porque el 2009 será un año cargado de la impronta de la contienda electoral.
Las obras públicas
De mucho mayor impacto sería el programa de obras públicas anunciado, en los finales del martes 25, por la Presidenta en la mara Argentina de la Construcción. Aunque tampoco se conocen los detalles, el 15 de diciembre próximo se pondría en marcha un plan a través del cual se destinarían casi 22.000 millones de dólares (equivalente a 6.3% del PIB), con fondos que posiblemente provendrían, en su gran mayoría, de las AFJP nacionalizadas, y que estaría orientado a la construcción de obras estructurales, programáticas (escuelas, viviendas, caminos), y otras de menor importanciaa, pero más rápidas de concretar y de mayor intensidad en el uso de mano de obra.
Al respecto, con la información disponible, puede señalarse: por un lado, que llama la atención la magnitud del monto presupuestado, difícilmente concretable en el corto plazo de un año; por otro lado, que son abundantes y relevantes las evidencias existentes sobre las fallas de gestión que ha exhibido este Gobierno y que se expresan, entre otros aspectos, en la enorme diferencia que se observa entre sus anuncios y su grado de concreción. Por lo demás, más allá del eventual impacto positivo sobre la utilización de mano de obra, su contribución al crecimiento del producto es reducida y, por último, es posible que la distribución de esas obras en términos provinciales se apoye, centralmente, en las necesidades electorales del oficialismo. En suma, las medidas hasta ahora anunciadas constituyen el reconocimiento, por parte de las autoridades de que, por un lado, el nivel de actividad se está desacelerando a una velocidad mayor a la esperada; por otro lado, que lo mismo estaría ocurriendo con la recaudación impositiva; finalmente, que la oferta de dólares en el mercado de cambios es significativamente menor a la necesaria. Empero, estas medidas serían insuficientes para corregir de manera drástica estas tendencias: la contribución de las mismas en términos de crecimiento del PIB, de los ingresos tributarios y de la oferta de divisas sería, en el actual contexto económico internacional y local, marginal.
Pero todavía quedaría sin atender el reclamo industrial y de otros sectores de la economía, respecto de la necesidad de contar con un tipo de cambio real más competitivo. En tal sentido, trascendió que se encontrarían en preparación otra serie de medidas destinadas a incrementar el tipo de cambio efectivo de exportación e importación: la eliminación de las retenciones a las ventas externas aplicadas a algunos productos manufacturados, el incremento de los reintegros a la exportación, y el aumento de la tasa de estadística. A ello se sumarían programas de crédito a tasas inferiores a las de mercado destinados a las actividades productivas, y para la adquisición de automotores nuevos.
Se trataría de medidas que, excepto el caso del incremento de la tasa de estadística, significan un costo fiscal (pérdida de recaudación por retenciones y aumento de los reintegros a las exportaciones), o un aumento de los subsidios (a las tasas de interés imputables a los programas de crédito que se anunciarían).
Implicaría, a su vez, el reconocimiento de que el tipo de cambio se encuentra atrasado y, que por ahora, el sector agropecuario sería “el pato de la boda”. Implicaría, también, que la decisión de mejorar el tipo de cambio a través de una “devaluación fiscal”, supone el temor, por parte del gobierno, a algunas de las posibles consecuencias de permitir dejarlo flotar con mayor libertad: una tasa de inflación más elevada, pérdida de depósitos y de reservas. Situaciones que podrían erosionar las bases de sustentación de la coalición gubernamental y, por ende, ensombrecer el panorama electoral del próximo año

miércoles, 5 de noviembre de 2008

MIENTRAS DURO ESTUVO BUENA!! (PARA UNOS POCOS)

Parece haber llegado el final de la fiesta... (fiesta a la que nunca estuvimos invitados)
Decimos esto analizando y diagramando el presente y el futuro del gobierno de CFK. Tenemos un presente con constantes intentos de impuestazos, apropiación de fondos de AFJP, recortes en subsidios, etc, etc...
Ahora bien, teniendo en cuenta que en el presente vivimos una gran crisis financiera internacional, de la cual muy difícilmente estemos exentos, es increíble que un gobierno no haya previsto en el presupuesto del año próximo que los ingresos no van a hacer los mismos y que el año que viene se presentan grandes vencimientos de deuda externa.
El ministro de planificación, Julio De Vido, anuncio el día jueves un aumento de las tarifas eléctricas y el recorte de subsidios por un monto de 800 millones. La presidenta anuncia un plan de estatización de AFJP llevándose a las arcas del estado el total de los aportes PRIVADOS. No solo se le quita a la gente el dinero aportado, sino que también por una actuación ESPASMÓDICA (actuaciones a las que estamos acostumbrados hace ya 5 años) el trabajador que había elegido el sistema privado ahora empezara a aportar al sistema previsional estatal. Ah! Me olvidaba! Todo esto sin ningún tipo de garantía de que realmente esa plata vaya a los fondos jubilatorios.
Evidentemente el gobierno no puede derrochar un solo peso mas y tiene que salir a buscar fondos donde no tiene... fueron muchos años de derroche, de control de precios, de control del dólar, de subsidios incalculables para empresas que no cumplen con buenos servicios a usuarios y por sobre todas las cosas fueron muchos años de clientelismo político. Quedara por ver si el gobierno puede seguir “ bancando” todo el aparataje político armado, débilmente por cierto, a su alrededor.
Planificando el próximo año el gobierno de CFK ha proyectado que los ingresos por impuestos aumentaran y habrá un gran superávit. Lo cierto es que el que viene es un año electoral (lo cual incluye gastos electorales oficialistas), es un año con vencimientos importantes de deuda externa y un año en donde además el país debe seguir andando. Pero teniendo en cuenta la profunda crisis que agobia al mundo es difícil imaginar grandes ingresos para nuestro país, de hecho ya hay empresas despidiendo empleados y otras tantas amenazando con echar gente de sus puestos.
El panorama no será fácil y ahí veremos (y ojalá que así sea) si este gobierno puede contener los embates económicos y hacer que la industria y la economía Argentina no detengan su marcha. Ojalá esa manera no sea saqueando las cuentas bancarias, ni las cuentas jubilatorias, ni avasallando la propiedad privada de las personas. Ojalá sea con trabajo y sin corrupción.
Lo cierto es que la fiesta parece haber terminado y nos tendremos que ajustar los cinturones para emprender un vuelo con bastantes turbulencias.
No tenemos porque volver a repetir la historia, gracias a la democracia tenemos la oportunidad de elecciones cada 2 años para demostrarle al gobierno de turno nuestra aprobación o nuestro descontento con su gestión. Utilicemos la herramienta del voto junto con el poder de la memoria para asegurarnos el futuro que todos anhelamos.

lunes, 27 de octubre de 2008

FUTBOL ¿DE PRIMERA?

Si pensar un país fuera un blog futbolistico tendriamos que hablar de un partido de futbol que por ahora lleva 6 años jugados y que le restan jugar 2 mas. Si!, un partido de 8 años de duración, un partido largo por cierto.
En este partido hay 2 equipos bien definidos; uno es el equipo K y otro el equipo O.
Nos conviene hablar de un equipo K que durante los primeros 3 años estuvo en plenitud, aplasto y se llevo por delante al equipo O que sin poder afianzarse en el campo de juego perdio mucho terreno, se recluyo en su cancha y con mucha desorientación no pudo armar su forma de juego.
El equipo K sumaba puntos, sumaba goles, sumaba hinchas, sumaba socios, sumaba y sumaba... Hasta que de repente el DT quiso introducir algunos cambios como para regular un poco el juego. Como es sabido un equipo no puede mantener un ritmo constante de juego, necesita bajar un cambio. El equipo K no bajo un cambio, directamente puso punto muerto.
Hace 3 años que el equipo K perdio el rumbo, quedo como desorientado en la cancha.
A todo esto el equipo O ante estos cambios introducidos por el equipo contrario no logro encontrar un rumbo determinado, un estilo de juego que pudiera hacer frente a este momento del adversario y aunque sea le sirva para ganar algunos metros en el campo de juego y poder salir de la situacion de KO en el que el contrincante lo habia metido.
Hasta que hubo una jugada decisiva, como en todo partido siempre hay una jugada que cambia el rumbo del partido y este partido no seria la excepción.
Esta jugada que desato la furia del publico que estaba en la cancha, hizo reaccionar al equipo O que empezo a mostrar buenos momentos de juego asociado. Con lo que le alcanzo para llegar al descuento tan deseado. A partir de ese momento el partido cambio totalmente. El equipo K entro en una profunda crisis, sin ideas, llegando con algun pelotazo aislado, que parecia mantenerlo con vida, pero a cada pelotazo , el equipo O respondia con ataques que herian al contrario. El equipo K se desmorona momento a momento, perdio soldados por lesión, o por expulsión. Quedo abatido, con divisiones internas, aunque intenta mostrar una fortaleza que a simple viste se nota que es un castillo de naipes.
El equipo O se agrando, vive su mejor momento, aunque desestructurado y sin grandes figuras, ataca, va en busca del empate. Como deciamos antes, cada ataque que realiza logra debilitar al rival.
No hay que olvidar que quedan 2 años de partido por delante, 2 años seguramente duros, en donde no solo afectan los factores internos a los jugadores, a los equipos, al publico, y al mismo estadio. Sino que tambien afectan a este gran partido los factores externos, que lamentablemente no se puede estar ajeno a esta situacion. Solo resta saber como esta crisis externa afectara el desarrollo del partido.
Son 2 años decisivos, donde el equipo K tendra que cambiar su rumbo en el partido si quiere terminar como ganador del titulo, y el equipo O tendra que terminar de definir su estrategia para encarar esta parte final y definir que figuras de su amplio equipo conformaran los 11 titulares.
Esperemos que el partido se juegue de forma sana y limpia y que terminemos ganando todos, y que los 2 equipos piensen en el bien de todos pero sobre todo en el bien de los mas debiles, de los que no pudieron entrar al estadio por no poder pagar la entrada y de los miles y miles que no pueden seguir el partido ni siquiera por television.
PENSEMOS EN TODOS. PENSEMOS EN UN PAIS PARA TODOS. PENSEMOS UN PROYECTO DE PAIS. PENSEMOS EN UN PAIS TODOS TENGAMOS PROYECTOS. PENSEMOS UN PAIS.

martes, 14 de octubre de 2008

Crisis Financiera Global

Por Jesus Rodriguez



La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.

Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.

Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.

El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.

Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.

Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.

Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.

Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.

Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.

Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.

Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.

Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.

Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.

Crisis Financiera Global

Por Jesus Rodriguez



La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.

Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.

Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.

El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.

Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.

Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.

Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.

Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.

Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.

Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.

Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.

Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.

Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.

viernes, 19 de septiembre de 2008

BOLIVIA Y SUDAFRICA

Por Flavio Gonzalez



Bolivia no es lo mismo que Venezuela. Algunos medios tienden a equiparar el liderazgo de Evo con el de Chavez diciendo que ambos son populistas. Y por meterlos en la misma bolsa, olvidan señalar que el liderazgo de Evo es más étnico que populista.

Es que en Bolivia estamos en presencia de un conflicto étnico. No es un conflicto socio económico (pobres vs ricos) por el control de la economía. Es un conflicto étnico-económico.

Aun siendo candidato del MAS, Evo pudo ser presidente por articular su discurso y propuesta como líder de los pueblos originarios. Lo étnico fue un vehículo más eficaz para obtener el control político que lo ideológico o lo social.

Por eso, el conflicto repercute y puede tener consecuencias en la misma existencia de Bolivia como nación. Un conflicto étnico, aun sin hacer eclosión, puede persistir durante siglos. Los Balcanes, el Caucaso, conflictos en el cuerno de África son un ejemplo de eso. Pareciera que lo étnico genera pertenencias grupales más intensas que otros factores de aglutinación (por ej. una clase social). Tengamos en cuenta que la "movilidad social" siempre genera expectativas de progreso a los miembros de una clase social, mientras que los integrantes de un grupo étnico segregado , por esto de que se "lleva en la piel", están condenados de por vida a sufrir dicha situación.

En Bolivia el conflicto étnico se mantuvo sofocado durante siglos por el control político y económico de una minoría sobre la mayoría. Ahora que la "taba se dio vuelta" se está jugando, nada más y nada menos, que la supervivencia de la nación boliviana como omnicomprensiva de los pueblos originarios, los mestizos y los blancos.

Aunque parezca extraño, creo que la situación en Bolivia comparte algunos de los rasgos conflictivos del appartheid en Sudáfrica. En esencia, en ambos casos, aun con distintos matices e intensidad, una minoría segregó a una mayoría.

Pero en S. África hubo una salida política negociada - un acuerdo de la minoría blanca con la mayoría negra - que entregó el gobierno a la mayoría bantú preservando los elementos esenciales del modelo económico que regían durante el appartheid (soweto sigue existiendo, la esperanza de vida de los negros es muy inferior a la de los blancos, etc).

En Bolivia, por su parte, ese acuerdo parece lejano pues, a diferencia de S. África, el control de los recursos económicos más importantes (gas y minerales) sí está en disputa. Las mayorías quieren obtener su control a traves del Estado.

¿Es posible una guerra civil? Difícil de predecir. Este mundo todo el tiempo nos despierta con novedades. Sin embargo, no lo veo probable, en tanto el conflicto cuente con ámbitos institucionales para dirimirse u obtener treguas (gobierno central & prefecturas). Además, en Latinoamérica se ha conformado un marco de contención política para evitar ese cuadro, especialmente, porque de Bolivia sale el gas para Brasil y Argentina.

Por supuesto, si Evo destituyera a los prefectos, si se eliminaran los canales institucionales, la cosa podría salirse de madre y las consecuencias ya serían fáciles de predecir: un baño de sangre, confiscaciones, gente marchando al exilio, desbordes sociales, etc.

En todo caso, y en tanto existan canales institucionales que mantengan la posibilidad de diálogo, veremos más de lo mismo: enfrentamientos civiles de mayor o menor intensidad, intervención militar acotada, rutas cortadas, aeropuertos tomados, ciudades aisladas, rebeliones y vendetas fiscales, muertes, más muertes, treguas, estabilizaciones y nuevas crisis; o sea, una nación que se desintegra poco a poco, o que tal vez, nunca llegó a integrarse.