Parece haber llegado el final de la fiesta... (fiesta a la que nunca estuvimos invitados)
Decimos esto analizando y diagramando el presente y el futuro del gobierno de CFK. Tenemos un presente con constantes intentos de impuestazos, apropiación de fondos de AFJP, recortes en subsidios, etc, etc...
Ahora bien, teniendo en cuenta que en el presente vivimos una gran crisis financiera internacional, de la cual muy difícilmente estemos exentos, es increíble que un gobierno no haya previsto en el presupuesto del año próximo que los ingresos no van a hacer los mismos y que el año que viene se presentan grandes vencimientos de deuda externa.
El ministro de planificación, Julio De Vido, anuncio el día jueves un aumento de las tarifas eléctricas y el recorte de subsidios por un monto de 800 millones. La presidenta anuncia un plan de estatización de AFJP llevándose a las arcas del estado el total de los aportes PRIVADOS. No solo se le quita a la gente el dinero aportado, sino que también por una actuación ESPASMÓDICA (actuaciones a las que estamos acostumbrados hace ya 5 años) el trabajador que había elegido el sistema privado ahora empezara a aportar al sistema previsional estatal. Ah! Me olvidaba! Todo esto sin ningún tipo de garantía de que realmente esa plata vaya a los fondos jubilatorios.
Evidentemente el gobierno no puede derrochar un solo peso mas y tiene que salir a buscar fondos donde no tiene... fueron muchos años de derroche, de control de precios, de control del dólar, de subsidios incalculables para empresas que no cumplen con buenos servicios a usuarios y por sobre todas las cosas fueron muchos años de clientelismo político. Quedara por ver si el gobierno puede seguir “ bancando” todo el aparataje político armado, débilmente por cierto, a su alrededor.
Planificando el próximo año el gobierno de CFK ha proyectado que los ingresos por impuestos aumentaran y habrá un gran superávit. Lo cierto es que el que viene es un año electoral (lo cual incluye gastos electorales oficialistas), es un año con vencimientos importantes de deuda externa y un año en donde además el país debe seguir andando. Pero teniendo en cuenta la profunda crisis que agobia al mundo es difícil imaginar grandes ingresos para nuestro país, de hecho ya hay empresas despidiendo empleados y otras tantas amenazando con echar gente de sus puestos.
El panorama no será fácil y ahí veremos (y ojalá que así sea) si este gobierno puede contener los embates económicos y hacer que la industria y la economía Argentina no detengan su marcha. Ojalá esa manera no sea saqueando las cuentas bancarias, ni las cuentas jubilatorias, ni avasallando la propiedad privada de las personas. Ojalá sea con trabajo y sin corrupción.
Lo cierto es que la fiesta parece haber terminado y nos tendremos que ajustar los cinturones para emprender un vuelo con bastantes turbulencias.
No tenemos porque volver a repetir la historia, gracias a la democracia tenemos la oportunidad de elecciones cada 2 años para demostrarle al gobierno de turno nuestra aprobación o nuestro descontento con su gestión. Utilicemos la herramienta del voto junto con el poder de la memoria para asegurarnos el futuro que todos anhelamos.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
FUTBOL ¿DE PRIMERA?
Si pensar un país fuera un blog futbolistico tendriamos que hablar de un partido de futbol que por ahora lleva 6 años jugados y que le restan jugar 2 mas. Si!, un partido de 8 años de duración, un partido largo por cierto.
En este partido hay 2 equipos bien definidos; uno es el equipo K y otro el equipo O.
Nos conviene hablar de un equipo K que durante los primeros 3 años estuvo en plenitud, aplasto y se llevo por delante al equipo O que sin poder afianzarse en el campo de juego perdio mucho terreno, se recluyo en su cancha y con mucha desorientación no pudo armar su forma de juego.
El equipo K sumaba puntos, sumaba goles, sumaba hinchas, sumaba socios, sumaba y sumaba... Hasta que de repente el DT quiso introducir algunos cambios como para regular un poco el juego. Como es sabido un equipo no puede mantener un ritmo constante de juego, necesita bajar un cambio. El equipo K no bajo un cambio, directamente puso punto muerto.
Hace 3 años que el equipo K perdio el rumbo, quedo como desorientado en la cancha.
A todo esto el equipo O ante estos cambios introducidos por el equipo contrario no logro encontrar un rumbo determinado, un estilo de juego que pudiera hacer frente a este momento del adversario y aunque sea le sirva para ganar algunos metros en el campo de juego y poder salir de la situacion de KO en el que el contrincante lo habia metido.
Hasta que hubo una jugada decisiva, como en todo partido siempre hay una jugada que cambia el rumbo del partido y este partido no seria la excepción.
Esta jugada que desato la furia del publico que estaba en la cancha, hizo reaccionar al equipo O que empezo a mostrar buenos momentos de juego asociado. Con lo que le alcanzo para llegar al descuento tan deseado. A partir de ese momento el partido cambio totalmente. El equipo K entro en una profunda crisis, sin ideas, llegando con algun pelotazo aislado, que parecia mantenerlo con vida, pero a cada pelotazo , el equipo O respondia con ataques que herian al contrario. El equipo K se desmorona momento a momento, perdio soldados por lesión, o por expulsión. Quedo abatido, con divisiones internas, aunque intenta mostrar una fortaleza que a simple viste se nota que es un castillo de naipes.
El equipo O se agrando, vive su mejor momento, aunque desestructurado y sin grandes figuras, ataca, va en busca del empate. Como deciamos antes, cada ataque que realiza logra debilitar al rival.
No hay que olvidar que quedan 2 años de partido por delante, 2 años seguramente duros, en donde no solo afectan los factores internos a los jugadores, a los equipos, al publico, y al mismo estadio. Sino que tambien afectan a este gran partido los factores externos, que lamentablemente no se puede estar ajeno a esta situacion. Solo resta saber como esta crisis externa afectara el desarrollo del partido.
Son 2 años decisivos, donde el equipo K tendra que cambiar su rumbo en el partido si quiere terminar como ganador del titulo, y el equipo O tendra que terminar de definir su estrategia para encarar esta parte final y definir que figuras de su amplio equipo conformaran los 11 titulares.
Esperemos que el partido se juegue de forma sana y limpia y que terminemos ganando todos, y que los 2 equipos piensen en el bien de todos pero sobre todo en el bien de los mas debiles, de los que no pudieron entrar al estadio por no poder pagar la entrada y de los miles y miles que no pueden seguir el partido ni siquiera por television.
PENSEMOS EN TODOS. PENSEMOS EN UN PAIS PARA TODOS. PENSEMOS UN PROYECTO DE PAIS. PENSEMOS EN UN PAIS TODOS TENGAMOS PROYECTOS. PENSEMOS UN PAIS.
En este partido hay 2 equipos bien definidos; uno es el equipo K y otro el equipo O.
Nos conviene hablar de un equipo K que durante los primeros 3 años estuvo en plenitud, aplasto y se llevo por delante al equipo O que sin poder afianzarse en el campo de juego perdio mucho terreno, se recluyo en su cancha y con mucha desorientación no pudo armar su forma de juego.
El equipo K sumaba puntos, sumaba goles, sumaba hinchas, sumaba socios, sumaba y sumaba... Hasta que de repente el DT quiso introducir algunos cambios como para regular un poco el juego. Como es sabido un equipo no puede mantener un ritmo constante de juego, necesita bajar un cambio. El equipo K no bajo un cambio, directamente puso punto muerto.
Hace 3 años que el equipo K perdio el rumbo, quedo como desorientado en la cancha.
A todo esto el equipo O ante estos cambios introducidos por el equipo contrario no logro encontrar un rumbo determinado, un estilo de juego que pudiera hacer frente a este momento del adversario y aunque sea le sirva para ganar algunos metros en el campo de juego y poder salir de la situacion de KO en el que el contrincante lo habia metido.
Hasta que hubo una jugada decisiva, como en todo partido siempre hay una jugada que cambia el rumbo del partido y este partido no seria la excepción.
Esta jugada que desato la furia del publico que estaba en la cancha, hizo reaccionar al equipo O que empezo a mostrar buenos momentos de juego asociado. Con lo que le alcanzo para llegar al descuento tan deseado. A partir de ese momento el partido cambio totalmente. El equipo K entro en una profunda crisis, sin ideas, llegando con algun pelotazo aislado, que parecia mantenerlo con vida, pero a cada pelotazo , el equipo O respondia con ataques que herian al contrario. El equipo K se desmorona momento a momento, perdio soldados por lesión, o por expulsión. Quedo abatido, con divisiones internas, aunque intenta mostrar una fortaleza que a simple viste se nota que es un castillo de naipes.
El equipo O se agrando, vive su mejor momento, aunque desestructurado y sin grandes figuras, ataca, va en busca del empate. Como deciamos antes, cada ataque que realiza logra debilitar al rival.
No hay que olvidar que quedan 2 años de partido por delante, 2 años seguramente duros, en donde no solo afectan los factores internos a los jugadores, a los equipos, al publico, y al mismo estadio. Sino que tambien afectan a este gran partido los factores externos, que lamentablemente no se puede estar ajeno a esta situacion. Solo resta saber como esta crisis externa afectara el desarrollo del partido.
Son 2 años decisivos, donde el equipo K tendra que cambiar su rumbo en el partido si quiere terminar como ganador del titulo, y el equipo O tendra que terminar de definir su estrategia para encarar esta parte final y definir que figuras de su amplio equipo conformaran los 11 titulares.
Esperemos que el partido se juegue de forma sana y limpia y que terminemos ganando todos, y que los 2 equipos piensen en el bien de todos pero sobre todo en el bien de los mas debiles, de los que no pudieron entrar al estadio por no poder pagar la entrada y de los miles y miles que no pueden seguir el partido ni siquiera por television.
PENSEMOS EN TODOS. PENSEMOS EN UN PAIS PARA TODOS. PENSEMOS UN PROYECTO DE PAIS. PENSEMOS EN UN PAIS TODOS TENGAMOS PROYECTOS. PENSEMOS UN PAIS.
martes, 14 de octubre de 2008
Crisis Financiera Global
Por Jesus Rodriguez
La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.
Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.
Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.
El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.
Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.
Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.
Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.
Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.
Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.
Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.
Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.
Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.
Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.
La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.
Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.
Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.
El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.
Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.
Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.
Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.
Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.
Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.
Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.
Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.
Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.
Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.
Crisis Financiera Global
Por Jesus Rodriguez
La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.
Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.
Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.
El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.
Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.
Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.
Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.
Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.
Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.
Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.
Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.
Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.
Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.
La crisis de confianza sin precedentes que afecta la economía global no solo provoca, como dijo el Presidente Sarkozy, en todos los países miedo de los ciudadanos por sus ahorros, empleos y pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino que también señala un punto de inflexión en el mundo construído tras la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría.
Algunos rasgos distintivos de la crisis son – entre otros- que esta vez tuvo su origen en el centro del sistema financiero global; que su verdadera profundidad aún no es posible de precisar cabalmente; que uno de sus efectos destacados es la notable – y rápida- concentración en muy pocos participantes en el mercado financiero y, por último, que todavía no vimos todo su desarrollo.
Por cierto, las consecuencias sobre la economía real de todas las regiones y países se medirán en términos de nivel de actividad y empleo y, además, las corrientes del comercio mundial también se verán negativamente afectadas.
El Gobierno de los Estados Unidos destinó para atender la crisis sistémica en el sector financiero –el salvataje de los préstamos hipotecarios, la adquisición de la empresa de seguros AIG y los fondos para los intermediarios mayoristas de préstamos para viviendas Fannie Mae y Freddie Mac- una cifra equivalente a tres veces el PBI de la Argentina medido en dólares.
Esta decisión oficial replica lo ocurrido en la década de los ochenta, en la conocida como la crisis de los Savings and Loans, donde el Estado inyectó una cifra, en valores nominales, de alrededor del 70% de lo previsto en esta oportunidad para los préstamos hipotecarios y demuestra, además que como ha dicho el titular de la FED Ben Bernanke “en las crisis financieras no hay ideologías”.
Ahora bien, para poder comprender lo que está sucediendo es necesario reconocer que en esta etapa de la globalización, -entendida como el proceso histórico de creciente integración de los mercados, de mercancías, servicios reales y flujos financieros-, su dimensión financiera ha tenido un crecimiento exhuberante con crisis en los mercados emergentes cada vez más frecuentes e intensas como los observadas en los años noventa en México y Argentina (1995), en las cinco economías del sudeste asiático en 1997-98, Rusia y Brasil en 1998-99 y Argentina y Turquía en 2001.
Esa conflictiva evolución del mercado permitió que el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en la Administración Clinton , con desarrollo profesional en Wall Street, Robert Rubin en su momento propiciara un debate en relación a “la nueva arquitectura financiera internacional”.
Esta proposición partió de reconocer la asimétrica evolución de los mercados de mercancías y financieros ya que, por caso, en los últimos treinta años del siglo pasado mientras las economías de los países emergentes crecieron un 250% y el comercio mundial un 440%, los movimientos de capitales privados en el mismo período se amplían en un 850%. Una aproximación a la magnitud del mercado, estimulada en la primera crisis petrolera por los excedentes de los países productores y, más tarde, por las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones y la sofisticación en la provisión de nuevos productos,está dada por el volumen de operaciones del mercado mundial de divisas que, según el Banco Internacional de Ajustes de Basilea, pasó de un promedio de 590 billones de dólares en 1989 a cerca de 1200 billones de divisas en 1995.
Más aún, hasta hoy el financiamiento del sistema financiero internacional con su desproporcionada evolución carece, además, de un prestamista de última instancia lo que justificó, en su momento, la frustrada iniciativa de Anne Krueger para la creación de un Mecanismo de Reestructuración de Deuda Soberana.
Así, las limitaciones que las capacidades institucionales de los Estados-Nación, tal cual los conocemos, tienen para afrontar los desafíos de la globalización encuentran en su dimensión financiera las cotas más elevadas.
Por si hiciera falta algún argumento adicional para tener una acabada dimensión de esta limitante basta con pensar en la importancia de los Centros Financieros Extraterritoriales (CFE), también conocidos por su denominación en inglés off-shore banking centers.
Si bien es cierto que estos CFE proveen servicios para actividades reconocidas, caracterizadas por un mínimo de transparencia y un máximo de autonomía de la acción privada, su utilización por parte de integrantes de organizaciones con actividades ilegales es tal que, a pesar de los avances ocurridos con posterioridad a los atentados de las Torres Gemelas en Septiembre de 2001, el FMI estimó en 500 billones de dólares el volumen de fondos, con origen irregular, allí depositados.
Es razonable pensar, entonces, que una parte de las causas que originaron la crisis no han sido removidas, que las derivaciones últimas de la crisis no se han explicitado todavía, que las consecuencias se desplegarán a lo largo de los años venideros y además, que como difícilmente haya regiones o países que no se verán afectados no es posible pensar que la Argentina se mantenga al margen de las consecuencias en términos de volúmenes de comercio, precio de los productos comerciados, corrientes de inversión extranjera directa y acceso a los mercados financieros.
viernes, 19 de septiembre de 2008
BOLIVIA Y SUDAFRICA
Por Flavio Gonzalez
Bolivia no es lo mismo que Venezuela. Algunos medios tienden a equiparar el liderazgo de Evo con el de Chavez diciendo que ambos son populistas. Y por meterlos en la misma bolsa, olvidan señalar que el liderazgo de Evo es más étnico que populista.
Es que en Bolivia estamos en presencia de un conflicto étnico. No es un conflicto socio económico (pobres vs ricos) por el control de la economía. Es un conflicto étnico-económico.
Aun siendo candidato del MAS, Evo pudo ser presidente por articular su discurso y propuesta como líder de los pueblos originarios. Lo étnico fue un vehículo más eficaz para obtener el control político que lo ideológico o lo social.
Por eso, el conflicto repercute y puede tener consecuencias en la misma existencia de Bolivia como nación. Un conflicto étnico, aun sin hacer eclosión, puede persistir durante siglos. Los Balcanes, el Caucaso, conflictos en el cuerno de África son un ejemplo de eso. Pareciera que lo étnico genera pertenencias grupales más intensas que otros factores de aglutinación (por ej. una clase social). Tengamos en cuenta que la "movilidad social" siempre genera expectativas de progreso a los miembros de una clase social, mientras que los integrantes de un grupo étnico segregado , por esto de que se "lleva en la piel", están condenados de por vida a sufrir dicha situación.
En Bolivia el conflicto étnico se mantuvo sofocado durante siglos por el control político y económico de una minoría sobre la mayoría. Ahora que la "taba se dio vuelta" se está jugando, nada más y nada menos, que la supervivencia de la nación boliviana como omnicomprensiva de los pueblos originarios, los mestizos y los blancos.
Aunque parezca extraño, creo que la situación en Bolivia comparte algunos de los rasgos conflictivos del appartheid en Sudáfrica. En esencia, en ambos casos, aun con distintos matices e intensidad, una minoría segregó a una mayoría.
Pero en S. África hubo una salida política negociada - un acuerdo de la minoría blanca con la mayoría negra - que entregó el gobierno a la mayoría bantú preservando los elementos esenciales del modelo económico que regían durante el appartheid (soweto sigue existiendo, la esperanza de vida de los negros es muy inferior a la de los blancos, etc).
En Bolivia, por su parte, ese acuerdo parece lejano pues, a diferencia de S. África, el control de los recursos económicos más importantes (gas y minerales) sí está en disputa. Las mayorías quieren obtener su control a traves del Estado.
¿Es posible una guerra civil? Difícil de predecir. Este mundo todo el tiempo nos despierta con novedades. Sin embargo, no lo veo probable, en tanto el conflicto cuente con ámbitos institucionales para dirimirse u obtener treguas (gobierno central & prefecturas). Además, en Latinoamérica se ha conformado un marco de contención política para evitar ese cuadro, especialmente, porque de Bolivia sale el gas para Brasil y Argentina.
Por supuesto, si Evo destituyera a los prefectos, si se eliminaran los canales institucionales, la cosa podría salirse de madre y las consecuencias ya serían fáciles de predecir: un baño de sangre, confiscaciones, gente marchando al exilio, desbordes sociales, etc.
En todo caso, y en tanto existan canales institucionales que mantengan la posibilidad de diálogo, veremos más de lo mismo: enfrentamientos civiles de mayor o menor intensidad, intervención militar acotada, rutas cortadas, aeropuertos tomados, ciudades aisladas, rebeliones y vendetas fiscales, muertes, más muertes, treguas, estabilizaciones y nuevas crisis; o sea, una nación que se desintegra poco a poco, o que tal vez, nunca llegó a integrarse.
Bolivia no es lo mismo que Venezuela. Algunos medios tienden a equiparar el liderazgo de Evo con el de Chavez diciendo que ambos son populistas. Y por meterlos en la misma bolsa, olvidan señalar que el liderazgo de Evo es más étnico que populista.
Es que en Bolivia estamos en presencia de un conflicto étnico. No es un conflicto socio económico (pobres vs ricos) por el control de la economía. Es un conflicto étnico-económico.
Aun siendo candidato del MAS, Evo pudo ser presidente por articular su discurso y propuesta como líder de los pueblos originarios. Lo étnico fue un vehículo más eficaz para obtener el control político que lo ideológico o lo social.
Por eso, el conflicto repercute y puede tener consecuencias en la misma existencia de Bolivia como nación. Un conflicto étnico, aun sin hacer eclosión, puede persistir durante siglos. Los Balcanes, el Caucaso, conflictos en el cuerno de África son un ejemplo de eso. Pareciera que lo étnico genera pertenencias grupales más intensas que otros factores de aglutinación (por ej. una clase social). Tengamos en cuenta que la "movilidad social" siempre genera expectativas de progreso a los miembros de una clase social, mientras que los integrantes de un grupo étnico segregado , por esto de que se "lleva en la piel", están condenados de por vida a sufrir dicha situación.
En Bolivia el conflicto étnico se mantuvo sofocado durante siglos por el control político y económico de una minoría sobre la mayoría. Ahora que la "taba se dio vuelta" se está jugando, nada más y nada menos, que la supervivencia de la nación boliviana como omnicomprensiva de los pueblos originarios, los mestizos y los blancos.
Aunque parezca extraño, creo que la situación en Bolivia comparte algunos de los rasgos conflictivos del appartheid en Sudáfrica. En esencia, en ambos casos, aun con distintos matices e intensidad, una minoría segregó a una mayoría.
Pero en S. África hubo una salida política negociada - un acuerdo de la minoría blanca con la mayoría negra - que entregó el gobierno a la mayoría bantú preservando los elementos esenciales del modelo económico que regían durante el appartheid (soweto sigue existiendo, la esperanza de vida de los negros es muy inferior a la de los blancos, etc).
En Bolivia, por su parte, ese acuerdo parece lejano pues, a diferencia de S. África, el control de los recursos económicos más importantes (gas y minerales) sí está en disputa. Las mayorías quieren obtener su control a traves del Estado.
¿Es posible una guerra civil? Difícil de predecir. Este mundo todo el tiempo nos despierta con novedades. Sin embargo, no lo veo probable, en tanto el conflicto cuente con ámbitos institucionales para dirimirse u obtener treguas (gobierno central & prefecturas). Además, en Latinoamérica se ha conformado un marco de contención política para evitar ese cuadro, especialmente, porque de Bolivia sale el gas para Brasil y Argentina.
Por supuesto, si Evo destituyera a los prefectos, si se eliminaran los canales institucionales, la cosa podría salirse de madre y las consecuencias ya serían fáciles de predecir: un baño de sangre, confiscaciones, gente marchando al exilio, desbordes sociales, etc.
En todo caso, y en tanto existan canales institucionales que mantengan la posibilidad de diálogo, veremos más de lo mismo: enfrentamientos civiles de mayor o menor intensidad, intervención militar acotada, rutas cortadas, aeropuertos tomados, ciudades aisladas, rebeliones y vendetas fiscales, muertes, más muertes, treguas, estabilizaciones y nuevas crisis; o sea, una nación que se desintegra poco a poco, o que tal vez, nunca llegó a integrarse.
jueves, 18 de septiembre de 2008
¿Que sucede con el Jefe de Gobierno?
Por Alejandro Locane
Durante su campaña se cansó de hacer anuncios; era contundente y seguro al afirmar que él sí sabía cómo administrar la Ciudad. Que "va a estar bueno Buenos Aires", por acá, y que "tapar baches es PRO", por allá. Se llenó la boca con frasecitas socarronas y pedantescas sobre la gestión que se venía, si él salía electo.
Una vez producida la elección, y lamentable error ciudadano mediante, llegó, por fin, nuestro querido empresario a ocupar el tan preciado cargo por el que venía compitiendo. Pero fue justamente aquí, donde se evidenció que Macri es muy afecto a construir "castillos en el aire", asemejándose a las disparatadas elucubraciones de la escolástica clásica. El gobierno de los "grandes anuncios", es a su vez, el gobierno que menos gestión hace.
Veamos cómo sucede esto en un caso concreto, la inspección de los locales bailables. Macri ha sostenido, en relación al suceso de Cromañón, que hoy en día, "no podría haber una catástrofe igual", esto es que: debido a la sólida gestión del titular de la Agencia Gubernamental de Control, Federico Young, que dicho sea de paso, es la persona que se junta con Cecilia Pando para realizar seminarios reivindicando a las "víctimas" del "terrorismo subversivo", o sea que realizan cursos para enseñar que el sector militar, victimario de la nefasta dictadura de los setenta, ¡es en realidad la víctima del ataque Constitucional que sufrió el país en dicha época!, que risa… discursos absurdos si los hay. Decíamos entonces, que es por la sólida gestión de esta persona que hoy no podría suceder algo así. Hasta acá tenemos un hermoso castillo.
Ahora entremos a considerar "el aire". Sucede que la oposición porteña ha recibido, de parte de Young, un informe de la Dirección General de Fiscalización y Control, donde se expuso que hizo 23.287 inspecciones en la primera mitad de 2008, mientras que en 2007 se hicieron 58.822. Y respecto a los boliches bailables, sobre la totalidad de locales inscriptos, se realizaron 1.139 inspecciones en lo que va del año, cuando en 2007 hubo 4.966 inspecciones. No hay que ser un genio matemático para extraer un promedio comparativo y concluir que este año se han realizado menos de la mitad de inspecciones a boliches bailables que el año pasado. Y no hay que ser un filósofo especializado en problemas metafísicos para comprender que la expresión del jefe de Gobierno es tendenciosa y ficticia, y que contrastada con la realidad es puro "aire". Cómo puede decir que hoy no podría ocurrir algo así, ¡qué le sucede a este hombre!, ¿a caso no ve la realidad?, si la política de inspección de locales es mala, lenta, y va retrasada en comparación al año pasado, un juicio sano diría que no sólo puede volver a ocurrir la tragedia de Cromañón, sino que hay más probabilidades de que ocurra, por el solo hecho de que sin no hay inspecciones no se sabe si los locales están en condiciones para funcionar.
Más bien pareciera, como sostuvo el jefe del bloque del Frente para la Victoria, que Macri está haciendo campaña para el kirchnerismo. Y no sólo por la falta de control de los locales, sino por toda su gestión completa, ya que el mismo problema se percibe en todos los sectores del Gobierno. En el ámbito de la Salud hay un escándalo por la falta de insumos en los hospitales; en Educación está realizando todo lo posible para que miles de chicos no puedan estudiar al haber retirado en gran medida la cantidad de becas disponibles, y al tener a los docentes con salarios miserables no hace más que acentuar el malestar. Las calles, ¡qué hizo con las calles! están absolutamente destrozadas, hay un intento de repararlas, eso sí, pero además de la lentitud que lo caracteriza, hay una completa ineficacia en la solución del problema, ahora que las está reparando hay más baches que nunca, paradójico ¿no?; el bochornoso caso de la nueva licitación de las recolectoras de basura y el dudoso traslado del centro cívico merecerían un comentario aparte, estos dos proyectos parecerían más un negociado que el empresario lleva adelante con sus amigos de comercio, que una seria planificación urbana del Gobierno.
Así las cosas, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, podría empezar a reflexionar qué entiende por buena gestión, y qué quiere para el futuro de nuestra Ciudad. O elige el camino del bienestar para todos, o arriba por el que nos lleva al enriquecimiento de unos pocos, la elección de una de las vías es pura responsabilidad suya, y será recompensada o castigada por los vecinos de la ciudad en las próximas elecciones.
Durante su campaña se cansó de hacer anuncios; era contundente y seguro al afirmar que él sí sabía cómo administrar la Ciudad. Que "va a estar bueno Buenos Aires", por acá, y que "tapar baches es PRO", por allá. Se llenó la boca con frasecitas socarronas y pedantescas sobre la gestión que se venía, si él salía electo.
Una vez producida la elección, y lamentable error ciudadano mediante, llegó, por fin, nuestro querido empresario a ocupar el tan preciado cargo por el que venía compitiendo. Pero fue justamente aquí, donde se evidenció que Macri es muy afecto a construir "castillos en el aire", asemejándose a las disparatadas elucubraciones de la escolástica clásica. El gobierno de los "grandes anuncios", es a su vez, el gobierno que menos gestión hace.
Veamos cómo sucede esto en un caso concreto, la inspección de los locales bailables. Macri ha sostenido, en relación al suceso de Cromañón, que hoy en día, "no podría haber una catástrofe igual", esto es que: debido a la sólida gestión del titular de la Agencia Gubernamental de Control, Federico Young, que dicho sea de paso, es la persona que se junta con Cecilia Pando para realizar seminarios reivindicando a las "víctimas" del "terrorismo subversivo", o sea que realizan cursos para enseñar que el sector militar, victimario de la nefasta dictadura de los setenta, ¡es en realidad la víctima del ataque Constitucional que sufrió el país en dicha época!, que risa… discursos absurdos si los hay. Decíamos entonces, que es por la sólida gestión de esta persona que hoy no podría suceder algo así. Hasta acá tenemos un hermoso castillo.
Ahora entremos a considerar "el aire". Sucede que la oposición porteña ha recibido, de parte de Young, un informe de la Dirección General de Fiscalización y Control, donde se expuso que hizo 23.287 inspecciones en la primera mitad de 2008, mientras que en 2007 se hicieron 58.822. Y respecto a los boliches bailables, sobre la totalidad de locales inscriptos, se realizaron 1.139 inspecciones en lo que va del año, cuando en 2007 hubo 4.966 inspecciones. No hay que ser un genio matemático para extraer un promedio comparativo y concluir que este año se han realizado menos de la mitad de inspecciones a boliches bailables que el año pasado. Y no hay que ser un filósofo especializado en problemas metafísicos para comprender que la expresión del jefe de Gobierno es tendenciosa y ficticia, y que contrastada con la realidad es puro "aire". Cómo puede decir que hoy no podría ocurrir algo así, ¡qué le sucede a este hombre!, ¿a caso no ve la realidad?, si la política de inspección de locales es mala, lenta, y va retrasada en comparación al año pasado, un juicio sano diría que no sólo puede volver a ocurrir la tragedia de Cromañón, sino que hay más probabilidades de que ocurra, por el solo hecho de que sin no hay inspecciones no se sabe si los locales están en condiciones para funcionar.
Más bien pareciera, como sostuvo el jefe del bloque del Frente para la Victoria, que Macri está haciendo campaña para el kirchnerismo. Y no sólo por la falta de control de los locales, sino por toda su gestión completa, ya que el mismo problema se percibe en todos los sectores del Gobierno. En el ámbito de la Salud hay un escándalo por la falta de insumos en los hospitales; en Educación está realizando todo lo posible para que miles de chicos no puedan estudiar al haber retirado en gran medida la cantidad de becas disponibles, y al tener a los docentes con salarios miserables no hace más que acentuar el malestar. Las calles, ¡qué hizo con las calles! están absolutamente destrozadas, hay un intento de repararlas, eso sí, pero además de la lentitud que lo caracteriza, hay una completa ineficacia en la solución del problema, ahora que las está reparando hay más baches que nunca, paradójico ¿no?; el bochornoso caso de la nueva licitación de las recolectoras de basura y el dudoso traslado del centro cívico merecerían un comentario aparte, estos dos proyectos parecerían más un negociado que el empresario lleva adelante con sus amigos de comercio, que una seria planificación urbana del Gobierno.
Así las cosas, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, podría empezar a reflexionar qué entiende por buena gestión, y qué quiere para el futuro de nuestra Ciudad. O elige el camino del bienestar para todos, o arriba por el que nos lleva al enriquecimiento de unos pocos, la elección de una de las vías es pura responsabilidad suya, y será recompensada o castigada por los vecinos de la ciudad en las próximas elecciones.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Sarmiento y el dia del maestro
Sarmiento vivió en un país dividido por luchas intestinas, de enfrentamientos entre los propios argentinos, aspectos que dificultaban construir un país con visión de futuro y donde todo estaba por hacerse. Sin embargo, él fue uno de los grandes constructores de un país con futuro y nunca dejó de hacer, mal o bien, mejor o peor, pero siempre dominado por su pasión argentina.
Su pensamiento y, especialmente su gestión, tuvo defensores y detractores, como ocurre con todos los que se animan a cambiar el estado de las cosas. Pero en determinados momentos de nuestra historia, algunos revisionismos -enfatizando en los defectos por sobre las virtudes- cayeron en la equivocación de castigar injustamente a muchos de quienes aportaron al crecimiento y la consolidación de la Argentina, dándole un lugar en el mundo.
Nuestro prócer, por su fuerte carácter y su verba inflamada, muchas veces recibió un trato injusto que no se condice con su monumental obra y su inmenso legado conceptual.
Sarmiento nació en un hogar muy pobre, pero su vocación lo llevó a superar esas dificultades económicas para recibirse de maestro y fundar una escuela en San Francisco del Monte de Oro, en San Luis, cuando recién contaba con 15 años de edad.
Su militancia política lo llevó a emigrar a Chile y, al retornar a su provincia y ocupar la gobernación -durante la presidencia de Bartolomé Mitre- decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria, creó escuelas para los diferentes niveles -entre ellas una con capacidad para mil alumnos- el Colegio Nacional de San Juan y la Escuela de Señoritas, destinada a la formación de maestras.
Años antes, en su libro Argirópolis había anticipado un proyecto para crear una confederación en la Cuenca del Plata, entre la Argentina, Uruguay y Paraguay y un modelo de organización que proponía fomentar la inmigración, la agricultura e impulsar la inversión de capitales extranjeros.
Durante su estada en Estados Unidos como ministro plenipotenciario aprendió la importancia de las comunicaciones, motivo por el cual, una vez que ocupó la primera magistratura del país, impulsó el tendido de cinco mil kilómetros de cables telegráficos y, poco antes de dejar su cargo, pudo inaugurar la primera línea telegráfica con Europa.
Comprendió que en un país extenso como el nuestro era necesario modernizar el correo y se preocupó particularmente de la extensión de las líneas férreas, bajo la premisa de que el tren debía ser el principal impulsor del mercado interno, uniendo las distintas regiones entre sí y fomentando el comercio nacional. Durante su mandato, la red ferroviaria pasó de 573 a 1.331 kilómetros.
Sarmiento concretó también el primer censo nacional de población. De los 1,8 millones de habitantes, sólo 1% era profesional y 75% vivía en la pobreza. Fue en ese marco que impulsó la llegada al país de inmigrantes, aunque su intención se cumpliera sólo en parte, en razón de que su deseo pasaba por la llegada de sajones para fomentar el país industrial, pero como la Argentina era un país rural, convocó a campesinos preferentemente italianos y españoles.
Creó la Escuela Naval, el Colegio Militar, el observatorio astronómico, entre otros logros, pero su mayor virtud constituyó el impulso a la educación.
Al terminar su mandato, 100 mil chicos cursaban la escuela primaria, cumpliendo así con su intención de educar al pueblo en la democracia.
“Enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales... para eso necesitamos hacer de toda la República una escuela”, dijo. Una impronta que le costó aplicar pero que culminó con la sanción de la ley nacional 1420, de educación gratuita, laica y obligatoria, cuyos efectos positivos se prolongaron por décadas y décadas.
Reiteramos, como todo ser humano, Sarmiento cometió errores, aunque cabría considerar también el contexto histórico en el que le tocó actuar. Pero en el balance final, no pueden quedar dudas de que lo suyo fue heroico, en una lucha en la que inclusive abandonó el bienestar económico personal por priorizar sus ideales. Vale entonces, en un día como hoy, rescatar y recordar su obra y sus virtudes.
Desde siempre comprendió el gran cuyano que el destino de la Nación Argentina estaba asociado indisolublemente con un proyecto educativo. Vale decir, ningún modelo político o económico podría lograr, primero su aplicación y luego su consolidación, si previamente no se contaba con los hombres preparados para llevarlo a cabo.
Por arriba y por abajo, tanto en las élites como en el pueblo. Un modo de pensar la educación que precede a la política y a la economía. Es que a diferencia de sus contemporáneos que proponían desarrollar el país para luego cultivar a sus ciudadanos, Sarmiento creía que primero había que educar a su población como condición sine qua non para que se pudiera desarrollar en país en su aspecto material.
En la educación sarmientina existieron héroes fundadores de la nacionalidad que se propusieron un modelo de civilización que diera fin al atraso secular a partir de la conformación de ciudadanos independientes con capacidad para pensar en términos universales y no según el dictado particular de las corporaciones. O sea, una educación patriótica, universalista, amante de las luces y del progreso.
En estos momentos de crisis global, sólo la educación podrá salvarnos. Por eso nosotros debemos recuperar, adaptado a los tiempos, el espíritu de la educación sarmientina, quizá la más grande y exitosa gesta de la historia entera de los argentinos.
Su pensamiento y, especialmente su gestión, tuvo defensores y detractores, como ocurre con todos los que se animan a cambiar el estado de las cosas. Pero en determinados momentos de nuestra historia, algunos revisionismos -enfatizando en los defectos por sobre las virtudes- cayeron en la equivocación de castigar injustamente a muchos de quienes aportaron al crecimiento y la consolidación de la Argentina, dándole un lugar en el mundo.
Nuestro prócer, por su fuerte carácter y su verba inflamada, muchas veces recibió un trato injusto que no se condice con su monumental obra y su inmenso legado conceptual.
Sarmiento nació en un hogar muy pobre, pero su vocación lo llevó a superar esas dificultades económicas para recibirse de maestro y fundar una escuela en San Francisco del Monte de Oro, en San Luis, cuando recién contaba con 15 años de edad.
Su militancia política lo llevó a emigrar a Chile y, al retornar a su provincia y ocupar la gobernación -durante la presidencia de Bartolomé Mitre- decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria, creó escuelas para los diferentes niveles -entre ellas una con capacidad para mil alumnos- el Colegio Nacional de San Juan y la Escuela de Señoritas, destinada a la formación de maestras.
Años antes, en su libro Argirópolis había anticipado un proyecto para crear una confederación en la Cuenca del Plata, entre la Argentina, Uruguay y Paraguay y un modelo de organización que proponía fomentar la inmigración, la agricultura e impulsar la inversión de capitales extranjeros.
Durante su estada en Estados Unidos como ministro plenipotenciario aprendió la importancia de las comunicaciones, motivo por el cual, una vez que ocupó la primera magistratura del país, impulsó el tendido de cinco mil kilómetros de cables telegráficos y, poco antes de dejar su cargo, pudo inaugurar la primera línea telegráfica con Europa.
Comprendió que en un país extenso como el nuestro era necesario modernizar el correo y se preocupó particularmente de la extensión de las líneas férreas, bajo la premisa de que el tren debía ser el principal impulsor del mercado interno, uniendo las distintas regiones entre sí y fomentando el comercio nacional. Durante su mandato, la red ferroviaria pasó de 573 a 1.331 kilómetros.
Sarmiento concretó también el primer censo nacional de población. De los 1,8 millones de habitantes, sólo 1% era profesional y 75% vivía en la pobreza. Fue en ese marco que impulsó la llegada al país de inmigrantes, aunque su intención se cumpliera sólo en parte, en razón de que su deseo pasaba por la llegada de sajones para fomentar el país industrial, pero como la Argentina era un país rural, convocó a campesinos preferentemente italianos y españoles.
Creó la Escuela Naval, el Colegio Militar, el observatorio astronómico, entre otros logros, pero su mayor virtud constituyó el impulso a la educación.
Al terminar su mandato, 100 mil chicos cursaban la escuela primaria, cumpliendo así con su intención de educar al pueblo en la democracia.
“Enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales... para eso necesitamos hacer de toda la República una escuela”, dijo. Una impronta que le costó aplicar pero que culminó con la sanción de la ley nacional 1420, de educación gratuita, laica y obligatoria, cuyos efectos positivos se prolongaron por décadas y décadas.
Reiteramos, como todo ser humano, Sarmiento cometió errores, aunque cabría considerar también el contexto histórico en el que le tocó actuar. Pero en el balance final, no pueden quedar dudas de que lo suyo fue heroico, en una lucha en la que inclusive abandonó el bienestar económico personal por priorizar sus ideales. Vale entonces, en un día como hoy, rescatar y recordar su obra y sus virtudes.
Desde siempre comprendió el gran cuyano que el destino de la Nación Argentina estaba asociado indisolublemente con un proyecto educativo. Vale decir, ningún modelo político o económico podría lograr, primero su aplicación y luego su consolidación, si previamente no se contaba con los hombres preparados para llevarlo a cabo.
Por arriba y por abajo, tanto en las élites como en el pueblo. Un modo de pensar la educación que precede a la política y a la economía. Es que a diferencia de sus contemporáneos que proponían desarrollar el país para luego cultivar a sus ciudadanos, Sarmiento creía que primero había que educar a su población como condición sine qua non para que se pudiera desarrollar en país en su aspecto material.
En la educación sarmientina existieron héroes fundadores de la nacionalidad que se propusieron un modelo de civilización que diera fin al atraso secular a partir de la conformación de ciudadanos independientes con capacidad para pensar en términos universales y no según el dictado particular de las corporaciones. O sea, una educación patriótica, universalista, amante de las luces y del progreso.
En estos momentos de crisis global, sólo la educación podrá salvarnos. Por eso nosotros debemos recuperar, adaptado a los tiempos, el espíritu de la educación sarmientina, quizá la más grande y exitosa gesta de la historia entera de los argentinos.
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