jueves, 18 de septiembre de 2008

¿Que sucede con el Jefe de Gobierno?

Por Alejandro Locane



Durante su campaña se cansó de hacer anuncios; era contundente y seguro al afirmar que él sí sabía cómo administrar la Ciudad. Que "va a estar bueno Buenos Aires", por acá, y que "tapar baches es PRO", por allá. Se llenó la boca con frasecitas socarronas y pedantescas sobre la gestión que se venía, si él salía electo.

Una vez producida la elección, y lamentable error ciudadano mediante, llegó, por fin, nuestro querido empresario a ocupar el tan preciado cargo por el que venía compitiendo. Pero fue justamente aquí, donde se evidenció que Macri es muy afecto a construir "castillos en el aire", asemejándose a las disparatadas elucubraciones de la escolástica clásica. El gobierno de los "grandes anuncios", es a su vez, el gobierno que menos gestión hace.

Veamos cómo sucede esto en un caso concreto, la inspección de los locales bailables. Macri ha sostenido, en relación al suceso de Cromañón, que hoy en día, "no podría haber una catástrofe igual", esto es que: debido a la sólida gestión del titular de la Agencia Gubernamental de Control, Federico Young, que dicho sea de paso, es la persona que se junta con Cecilia Pando para realizar seminarios reivindicando a las "víctimas" del "terrorismo subversivo", o sea que realizan cursos para enseñar que el sector militar, victimario de la nefasta dictadura de los setenta, ¡es en realidad la víctima del ataque Constitucional que sufrió el país en dicha época!, que risa… discursos absurdos si los hay. Decíamos entonces, que es por la sólida gestión de esta persona que hoy no podría suceder algo así. Hasta acá tenemos un hermoso castillo.

Ahora entremos a considerar "el aire". Sucede que la oposición porteña ha recibido, de parte de Young, un informe de la Dirección General de Fiscalización y Control, donde se expuso que hizo 23.287 inspecciones en la primera mitad de 2008, mientras que en 2007 se hicieron 58.822. Y respecto a los boliches bailables, sobre la totalidad de locales inscriptos, se realizaron 1.139 inspecciones en lo que va del año, cuando en 2007 hubo 4.966 inspecciones. No hay que ser un genio matemático para extraer un promedio comparativo y concluir que este año se han realizado menos de la mitad de inspecciones a boliches bailables que el año pasado. Y no hay que ser un filósofo especializado en problemas metafísicos para comprender que la expresión del jefe de Gobierno es tendenciosa y ficticia, y que contrastada con la realidad es puro "aire". Cómo puede decir que hoy no podría ocurrir algo así, ¡qué le sucede a este hombre!, ¿a caso no ve la realidad?, si la política de inspección de locales es mala, lenta, y va retrasada en comparación al año pasado, un juicio sano diría que no sólo puede volver a ocurrir la tragedia de Cromañón, sino que hay más probabilidades de que ocurra, por el solo hecho de que sin no hay inspecciones no se sabe si los locales están en condiciones para funcionar.

Más bien pareciera, como sostuvo el jefe del bloque del Frente para la Victoria, que Macri está haciendo campaña para el kirchnerismo. Y no sólo por la falta de control de los locales, sino por toda su gestión completa, ya que el mismo problema se percibe en todos los sectores del Gobierno. En el ámbito de la Salud hay un escándalo por la falta de insumos en los hospitales; en Educación está realizando todo lo posible para que miles de chicos no puedan estudiar al haber retirado en gran medida la cantidad de becas disponibles, y al tener a los docentes con salarios miserables no hace más que acentuar el malestar. Las calles, ¡qué hizo con las calles! están absolutamente destrozadas, hay un intento de repararlas, eso sí, pero además de la lentitud que lo caracteriza, hay una completa ineficacia en la solución del problema, ahora que las está reparando hay más baches que nunca, paradójico ¿no?; el bochornoso caso de la nueva licitación de las recolectoras de basura y el dudoso traslado del centro cívico merecerían un comentario aparte, estos dos proyectos parecerían más un negociado que el empresario lleva adelante con sus amigos de comercio, que una seria planificación urbana del Gobierno.

Así las cosas, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, podría empezar a reflexionar qué entiende por buena gestión, y qué quiere para el futuro de nuestra Ciudad. O elige el camino del bienestar para todos, o arriba por el que nos lleva al enriquecimiento de unos pocos, la elección de una de las vías es pura responsabilidad suya, y será recompensada o castigada por los vecinos de la ciudad en las próximas elecciones.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Sarmiento y el dia del maestro

Sarmiento vivió en un país dividido por luchas intestinas, de enfrentamientos entre los propios argentinos, aspectos que dificultaban construir un país con visión de futuro y donde todo estaba por hacerse. Sin embargo, él fue uno de los grandes constructores de un país con futuro y nunca dejó de hacer, mal o bien, mejor o peor, pero siempre dominado por su pasión argentina.

Su pensamiento y, especialmente su gestión, tuvo defensores y detractores, como ocurre con todos los que se animan a cambiar el estado de las cosas. Pero en determinados momentos de nuestra historia, algunos revisionismos -enfatizando en los defectos por sobre las virtudes- cayeron en la equivocación de castigar injustamente a muchos de quienes aportaron al crecimiento y la consolidación de la Argentina, dándole un lugar en el mundo.

Nuestro prócer, por su fuerte carácter y su verba inflamada, muchas veces recibió un trato injusto que no se condice con su monumental obra y su inmenso legado conceptual.

Sarmiento nació en un hogar muy pobre, pero su vocación lo llevó a superar esas dificultades económicas para recibirse de maestro y fundar una escuela en San Francisco del Monte de Oro, en San Luis, cuando recién contaba con 15 años de edad.

Su militancia política lo llevó a emigrar a Chile y, al retornar a su provincia y ocupar la gobernación -durante la presidencia de Bartolomé Mitre- decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria, creó escuelas para los diferentes niveles -entre ellas una con capacidad para mil alumnos- el Colegio Nacional de San Juan y la Escuela de Señoritas, destinada a la formación de maestras.

Años antes, en su libro Argirópolis había anticipado un proyecto para crear una confederación en la Cuenca del Plata, entre la Argentina, Uruguay y Paraguay y un modelo de organización que proponía fomentar la inmigración, la agricultura e impulsar la inversión de capitales extranjeros.

Durante su estada en Estados Unidos como ministro plenipotenciario aprendió la importancia de las comunicaciones, motivo por el cual, una vez que ocupó la primera magistratura del país, impulsó el tendido de cinco mil kilómetros de cables telegráficos y, poco antes de dejar su cargo, pudo inaugurar la primera línea telegráfica con Europa.

Comprendió que en un país extenso como el nuestro era necesario modernizar el correo y se preocupó particularmente de la extensión de las líneas férreas, bajo la premisa de que el tren debía ser el principal impulsor del mercado interno, uniendo las distintas regiones entre sí y fomentando el comercio nacional. Durante su mandato, la red ferroviaria pasó de 573 a 1.331 kilómetros.

Sarmiento concretó también el primer censo nacional de población. De los 1,8 millones de habitantes, sólo 1% era profesional y 75% vivía en la pobreza. Fue en ese marco que impulsó la llegada al país de inmigrantes, aunque su intención se cumpliera sólo en parte, en razón de que su deseo pasaba por la llegada de sajones para fomentar el país industrial, pero como la Argentina era un país rural, convocó a campesinos preferentemente italianos y españoles.

Creó la Escuela Naval, el Colegio Militar, el observatorio astronómico, entre otros logros, pero su mayor virtud constituyó el impulso a la educación.

Al terminar su mandato, 100 mil chicos cursaban la escuela primaria, cumpliendo así con su intención de educar al pueblo en la democracia.

“Enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales... para eso necesitamos hacer de toda la República una escuela”, dijo. Una impronta que le costó aplicar pero que culminó con la sanción de la ley nacional 1420, de educación gratuita, laica y obligatoria, cuyos efectos positivos se prolongaron por décadas y décadas.

Reiteramos, como todo ser humano, Sarmiento cometió errores, aunque cabría considerar también el contexto histórico en el que le tocó actuar. Pero en el balance final, no pueden quedar dudas de que lo suyo fue heroico, en una lucha en la que inclusive abandonó el bienestar económico personal por priorizar sus ideales. Vale entonces, en un día como hoy, rescatar y recordar su obra y sus virtudes.

Desde siempre comprendió el gran cuyano que el destino de la Nación Argentina estaba asociado indisolublemente con un proyecto educativo. Vale decir, ningún modelo político o económico podría lograr, primero su aplicación y luego su consolidación, si previamente no se contaba con los hombres preparados para llevarlo a cabo.

Por arriba y por abajo, tanto en las élites como en el pueblo. Un modo de pensar la educación que precede a la política y a la economía. Es que a diferencia de sus contemporáneos que proponían desarrollar el país para luego cultivar a sus ciudadanos, Sarmiento creía que primero había que educar a su población como condición sine qua non para que se pudiera desarrollar en país en su aspecto material.

En la educación sarmientina existieron héroes fundadores de la nacionalidad que se propusieron un modelo de civilización que diera fin al atraso secular a partir de la conformación de ciudadanos independientes con capacidad para pensar en términos universales y no según el dictado particular de las corporaciones. O sea, una educación patriótica, universalista, amante de las luces y del progreso.

En estos momentos de crisis global, sólo la educación podrá salvarnos. Por eso nosotros debemos recuperar, adaptado a los tiempos, el espíritu de la educación sarmientina, quizá la más grande y exitosa gesta de la historia entera de los argentinos.

jueves, 28 de agosto de 2008

Toma de Colegios

La Ciudad de Buenos Aires lleva varios meses destacandose en materia educativa por la constante toma de los colegios por parte de los alumnos, los chicos van variando los reclamos: falta de calefaccion, eliminacion del regimen de becas, etc.
Lo cierto es que mas alla de que los reclamos tomen distintos tintes politicos, estas protestas sacan a relucir la falta de politicas educativas por parte de la gestion actual y las anteriores. La unica politica educativa que se denota en todo esto son los casi sistematicos recortes de presupuesto a la educacion, quitando becas, no cumpliendo con los compromisos asumidos por el estado en su momento, las reformas edilicias y tantisimos problemas mas, entre ellos la situacion laboral de los docentes.
En materia de proyectos educativos se trabaja muy poco, los chicos de nuestra ciudad, tanto primarios como secundarios, estudian programas muchas veces desactualizados. Probablemente la toma de colegios no sea la forma de protesta adecuada, pero si esa toma es abierta al dialogo puede ser una manera efectiva de conseguir que el estado preste atencion en los temas de relevancia.
La educacion que estos chicos reciban va a ser la base de su sustento el dia de mañana, el futuro del pais estara en sus manos seguramente, eso todos los sabemos, pero tambien sabemos que a este modelo(economico,social,politico, etc) no le conviene tener, a futuro, una sociedad con capacidad de pensamiento y accion necesaria para llevar a cabo los cambios.
Si hay algo que tenemos claro, es que la educacion en Buenos Aires no esta buena.




Jorge Kehiayan

viernes, 15 de agosto de 2008

Verguenza ajena/propia

Por Irma Gerch




Cuando hablamos y nos quejamos de la inseguridad y delincuencia deberíamos considerar seriamente, ciertos hechos que por ser demasiados crudos y dolorosos a veces no nos detenemos a analizar, como el caso real que paso a relatarles.
La escena se desarrollaba dentro de un establecimiento penal de la provincia de Buenos Aires donde el resonante caso de corrupción por la “cárcel fantasma” todavía no se aclaró.
Descascarados y sombríos muros contenían a unos cientos de presos que se encontraban aparentemente sin ninguna autoridad penitenciaria a la vista que los controlara, como debería ser.
De pronto se forma un remolino humano y crea una división de unos metros de distancia entre dos grupos y así de la nada, aparecen en las manos de algunos de ellos improvisados y rudimentarios sables, fabricados con filosos cuchillos adosados a palos de escobas. Y comenzó una batalla campal.
Los que combatían se protegían de los cortes envolviéndose parte del rostro y los brazos con trozos de frazadas, el ataque era feroz, sin miedo ni piedad. Alguien quebrantó el código carcelario y grabó con un celular lo que acontecía puertas adentro del infierno y las imágenes llegaron a la prensa.
La voz impersonal del periodista relataba el porque sucedían los hechos. Había ingresado un violador y según sus palabras, la batahola se debía a que esta era la forma en que se diputaban al que consideraban como botín de guerra y así cumplir con el destino del violador dentro de la cárcel. Pasará por los más infames vejámenes, vivirá en parte, el mismo horror que lo llevó a ese lugar. Es violador y asesino.
Esta persona que está siendo pugnada, en un par de años, según la voluntad del Juez que lo juzgue, puede estar en la calle nuevamente. La pregunta es ¿su paso por la prisión, lo humanizará o lo bestializará?
El mundo del absurdo sin fin. Ojo por ojo. El violador que es violado. El funcionario ciego, o peor, la doble moral del que tiene bien la visión y sabe de estos procedimientos carcelarios pero los permite, el mismo que después habla de la inadaptación de quienes pasan por la prisión y son considerados irrecuperables.
El hacinamiento y la promiscuidad en las prisiones. Algunas modernas, construidas recientemente, que ocasionan gastos que pagamos con impuestos todos los ciudadanos y están vacías, sin detenidos, mientras algunos se llevan el dinero del presupuesto destinado para el mantenimiento de las mismas a sus casas.
Lo vimos en una investigación en la TV, nos indignamos, pero pasó al olvido. En vez de políticas preventivas se combate el delito aumentando las penas y se descomprime la superpoblación carcelaria con prisión domiciliaria y pulseras de dudoso otorgamiento y control.
Y nosotros, la sociedad civilizada, los que nos llenamos la boca hablando de políticas publicas, escuchamos y aceptamos estos hechos sin hacer nada. El tan aludido derecho humano, debe cumplirse en todos los casos y no solamente en aquellos con los cuales comulgamos. El relato habla a las claras de la hipocresía de los responsables del sistema penitenciario, las falencias de la justicia y la liviandad de ciertos Fiscales y Jueces que hacen la vista gorda ante tantas aberraciones, y también ciudadanos, que solo se conmueven ante el grito de impotencia de Diego Torres en una película que trata la cuestión.
En la Argentina no existen suficientes especialistas en este tema que involucra, ni más ni menos, a la seguridad de todos, si esto no se revierte y se comienza a trabajar con los detenidos desde el momento que ingresan al sistema, un seguimiento dentro de la cárcel, donde deberían estar obligados a aprender un oficio, que les de la posibilidad de trabajar una vez en libertad, con políticas de empleo que los amparen para la verdadera reinserción en la sociedad, no tendremos para vivir el mundo que queremos y nos merecemos.

martes, 29 de julio de 2008

inCAPACIDAD DE GESTION

Llevamos casi 8 meses de gestion pro en la ciudad de Buenos Aires, ¿llevamos casi 8 meses de gestion pro en la ciudad de Buenos Aires? NO LO PARECE...
Realmente el Ing. Mauricio Macri parece no gobernar la ciudad... No hay una politica diseñada ni pensada para gobernarla, se van haciendo cosas sobre la marcha y muchas de esas cosas son contraproducentes (la salida del bono de la ciudad por 1600 millones es el caso), no hay gestion, la educacion y la salud cada vez peor (ya estaban mal eh!!).
Si el queria utilizar la ciudad para trampolin al 2009 primero y al 2011 despues, esta tomando el camino equivocado. La gente el año que viene no le va a reconocer en las elecciones legislativas sus obras por la ciudad por que no las hay, por que no las ve...
Sin capacidad de gestion no se puede gobernar, no se puede llevar adelante un plan, eso es lo que falta!!, capacidad de gestion.
La capacidad de gestion el Ing. Macri penso que la iba a tener porque traia a amigos de empresas para ocupar distintos cargos, pero estos amigos se dieron cuenta que la realidad del gobierno estatal no era la misma que la de su empresa y que los procedimientos eran distintos, por muchos se bajaron y otros se estan bajando del barco...
El conflicto del gobierno nacional con el sector agropecuario, sirvieron de telon para que no podamos estar atentos a la situacion de nuestra ciudad. Pero el conflicto por ahora esta apagado y las luces de alerta sobre la gestion macrista se volvieron a encender.
Cuidado ingeniero! los vecinos y militantes de la ciudad seguimos esperando que empiece a gobernar para todos...
LA VERDAD QUE ESTA LINDA BUENOS AIRES, PERO MEJOR ESTARIA SI LA GOBERNARAN.




CHAU
SUERTE
JORGE

viernes, 11 de julio de 2008

¿Sere un Boludo?

Las palabras del ex presidente en funciones Nestor Kirchner en la conferencia de prensa ofrecida ayer como presidente del PJ, no fueron mas que la simple demostracion de que realmente hay un "doble comando" y de que el ex presidente en funciones no es otra cosa que un mentiroso, si un mentiroso...
"Nosotros somos respetuosos de las instituciones, nosotros no agredimos a nadie, nosotros no patoteamos a nadie, nosotros respetamos al que piensa distinto, nosotros no cortamos calles..."
¿es creible esto?, yo quisiera imaginar que no es kirchner el que esta hablando, sino que es nito artaza imitandolo con ironia, o jose luis gioia contando un chiste, pero no!. Lamentablemente es el mismisimo ex presidente en funciones -como lo llama el Dr. Nelson Castro- quien pronuncia esas palabras.
Ahora bien, ¿nos vieron la cara? o ¿realmente lo somos?, este gobierno muchas veces da la impresion que subestima a la gente, que la trata de ignorante. Pareciera que en la isla gobierno nacional todo es distinto, que la inflacion no es la que se ve en las gondolas, que las valijas que entran vienen a hacer beneficencia, que las expresiones del pueblo no son validas, que el pensar distinto es querer desestabilizar y tramar un golpe de estado, que el querer marchar hacia la plaza de mayo esta prohibido ya que es de ellos, que los unicos boy scout son los"militantes" del fpv que acampan en el congreso con sus carpas.
Ante este panorama que nos plantea el co-gobierno nacional, no nos quedara otra, que como ciudadanos, como militantes, como jovenes, como hombres; Que hacernos oir, que hacernos respetar y demostrar que de eso tendremos la cara nomas. Tendremos que mostrar que estamos cansados que nos tomen el pelo y que nos desprecien.
Ojala el hartazgo por ese desprecio lo empiecen a mostrar nuestros senadores el proximo 16, votando realmente por sus provincias, por los pueblos que los eligieron y no por los aprietes o promesas que hagan los punteros del oficialismo...
Ojala empecemos a cambiar...
Si cambias vos, cambia el pais...




chau
suerte
jorge

lunes, 7 de julio de 2008

LA ARTRUCHINA

Estamos hechos mierda. Despacito, por si no quedó claro: estamos hechos mierda. Nosotros, la Argentina, realmente hechos mierda.
Martín Caparrós

Estamos hechos mierda. Voy a decirlo despacito, por si no quedó claro: estamos hechos mierda. Ahora voy a repetirlo, por si acaso, en latín con acento francés: estamos hechos mierda. Nosotros, la Argentina, realmente hechos mierda. Y desafío a cualquiera que no esté de acuerdo a mirar en internet –si no lo vio en la tele– el video de ese alumno secundario que acosa a su maestra.La escena es aterradora. Quiero decir: aterradora. La imagen no es muy buena –pixelada, borrosa–, pero se ve a una señora de mediana edad, anteojos, pelo lacio, que habla, con un libro en la mano, de historia argentina: Rosas, Lavalle, la muerte de Dorrego. Y se ve a un muchacho –que, después sabremos, tiene 15 años– grandote, con una especie de delantal blanco y una gorra de béisbol al revés, que la maltrata.
El muchacho le agarra la cabeza, la despeina, le tapa la cara con un paraguas naranja, le baila delante, le echa polvo de tiza, la agarra de los hombros y los brazos, la zarandea, la sacude; la mujer mientras tanto sigue hablando, diciendo su lección, haciendo como si no pasara nada: simulando que enseña.La escena es aterradora, y es difícil mirarla sin pensar lo más pavo: que ese pibe es un cobarde que se aprovecha de una persona indefensa, que dan ganas de sentarlo de un trompazo.–¿Cómo indefensa? ¿No es la profesora?–Sí, es la profesora, y se la ve perfectamente indefensa.Después sabremos que, al final, como el video se vio mucho, expulsaron al muchacho y a otro compañero de la Escuela de Comercio N° 19 Juan Montalvo, en Caballito. A esta altura el dato es casi irrelevante: lo tremendo, en esa situación, es todo lo que el alumno hizo antes que la maestra agotara su paciencia y dejara de decir su lección de historia argentina, o sea: todo lo que esa mujer estaba dispuesta a soportar sin reaccionar, todo lo que debe ser corriente soportar en ese ámbito. Lo tremendo es esa breve percepción de lo que, en general, pasa a puertas cerradas.Nunca me consideré un moralista ni un defensor de las instituciones. Estoy, más bien, en contra. Por eso creo que es una pena, pero que hay relaciones que no funcionan sin cierto ejercicio de poder. La enseñanza es una de ellas: alguien –el alumno– cree que hay alguien –el maestro– que sabe más que él, que eso que sabe le interesa y que, por lo tanto, va a respetarlo y escucharlo.Ése sería la forma de consenso: así se relacionaban, supongamos, Platón y Sócrates, Agustín y Ambrosio, los alumnos de la cuarta división de cuarto año –promoción ’74– y nuestro profesor Raúl Aragón. Cuando el consenso no funciona –casi siempre–, aparece la institución, que impone esta relación de poder definiendo un papel para el alumno y otro para el profesor.Aquí, en esta escena, está claro que no hay consenso ni hay institución. Por un lado, parece obvio que esa escuela no produce esas relaciones. Por otro, se ve que ese muchacho no tiene el menor interés en lo que está sucediendo, que nadie ni nada consiguió convencerlo de que aprender o al menos escuchar lo que le dicen pueda servirle para nada. Que está ahí sólo porque lo obligan. Y que la maestra no tiene forma de cortar una situación que hace mucho que se volvió humillante.
Insisto: estoy, en principio, contra cualquier ejercicio de autoridad. Pero entiendo la diferencia entre la autoridad que proviene de un acuerdo o del funcionamiento de una institución, y la que aparece cuando nada de eso funciona. Entonces lo único que queda es la histeria y el autoritarismo: ese muchacho es un monstruo, sanciónenlo, échenlo, tírenlo a los perros. Es cierto que, viéndolo, dan ganas. Pero no sirve para nada. Y, sobre todo, se estaría castigando a la víctima, no al culpable.Culpables somos todos, en grados diferentes. Últimamente resulta de buen tono adjudicarse culpas de lo que pasa en la Argentina. Y es cierto que todos las tenemos, pero no es lo mismo la culpa del que se hizo el boludo que la del que se opuso a muchas cosas, la del que nunca pudo influir que la del que gobierna, gobernó, tiene poderes. La culpa para todos es una forma seudoastuta de culpa para nadie.Pero en este caso la culpa general, con sus grados y sus diferencias, consiste en que todos seguimos jugando a nuestro deporte favorito: la Artruchina. Jugamos a la Artruchina todo el tiempo, aunque a veces simulemos que hacemos otras cosas. Porque la Artruchina consiste, precisamente, en simular: en seguir simulando que somos un país. En ese país hay un simulacro de Estado que recauda lo que puede –con los especuladores financieros, por ejemplo, no puede– para poder sostener sus simulacros de educación, simulacros de salud, simulacros de justicia, simulacros de participación política. Y todos jugamos, nos hacemos los osos –en el fútbol, la gambeta es básica; en la Artruchina, nada es tan necesario como saber hacerse el pelotudo– y así vamos, hasta que de pronto, por errores, quedamos frente a un fragmento de realidad como este video, que nos muestra lo que hay detrás de esas fachadas con una bandera, un escudo y un cartel que dice escuela.Entonces lo miramos, nos indignamos, lo olvidamos –en el fútbol, la pegada es básica; en la Artruchina, nada es tan necesario como olvidar en pocas horas– y seguimos viaje: seguimos simulando que somos un país, que hay un Estado, que tenemos escuelas, hospitales, justicia, esas pavadas.
A eso jugamos, y se diría que nos divertimos: Artruchina se la banca. Es una posibilidad. La otra sería pensar que no podemos seguir jugando a este juego pedorro, y ver qué hacemos. Aunque puede ser un poco complicado. Quizá nos resulte más fácil seguir yéndonos a la mierda en bote. Total, el viaje es largo y ya tenemos la nariz tapada.




chau
suerte
jorge